viernes, 15 de diciembre de 2017

COSTAS Y LAS SALINAS DE CALPE

 COSTAS Y LAS SALINAS DE CALPE

A veces no se entienden algunas decisiones tomadas por las administraciones públicas. Una de ellas se produjo en 1993 en la que una Orden Ministerial declaraba las salinas de Calpe como Zona Marítimo Terrestre y digo no entenderlo por que lo que nosotros hemos conocido de toda la vida como el Saladar no ha formado parte de la mar al menos en los últimos 2.000 años. Y me explico, es sabido que aledaño a la instalación salinera existen restos de una importante factoría de salazón de época romana y que parte de alguna de sus balsas (concretamente una pegada a la misma acera de la Av. De Europa) se encuentra su fondo prácticamente en el nivel freatico de las aguas y no digamos una las villas principales que de entrar el mar  las hubiera inundado.
Mi experiencia personal (nací y viví en la casa de la salina durante 24 años) y mi afición a la investigación histórica me lleva a tratar de demostrar que las inundaciones de la salina calpina no se deben al agua del mar como argumenta Costas, si no a la del agua dulce. Sobre todo de la lluvia. Y digo argumenta Costas por la reunión –a requerimiento del Departamento de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Calpe-que tuve “in situ”con dos altos cargos de Costas de Alicante en el mes de Diciembre del 2004, en la que les expuse mis razones para creer lo contrario.
Vista de la salina y alrededores en Julio 1968
En muchas de las balsas, todavía se aprecian las hiladas de las cepas que se arrancaron.
 Durante siglos el principal problema del Saladar fueron las fiebres producidas por los mosquitos anofeles cuyas larvas se crían en agua dulce. Y paso a exponer parte de algunos documentos que obran en mi poder y que pueden aportar más información. Uno de ellos fechado en Madrid el 12 de Abril de 1787 y que dice:

Pág. 6 del Doc.
Doc. 12/Abril/1787
serian inútiles el gasto de esa cantidad, por la mala constitución de las eras y depósitos de la salina, por lo que no tendrían subsistencia las obras, por la falsedad del terreno y haverse planificado la fabrica sin mas arte, que el haverla formado cavando en un llano”. Es sumamente aclaratorio este documento ya que nos dice que la salina se construyó “cavando en un llano”. Más adelante nos dice: “ Con reflexión à este Ynforme, y àlos antecedentes que quedan explicados, nos parece: Que ès mui útil, y beneficioso àla Real Hacienda, y àla Villa de Calpe, el que desde luego se inutilice, y extinga la Salina de su termino, allanándola por quenta de la Renta, de modo que se dè corriente à sus aguas, sin peligro de que el revalso de ellas pueda perjudicar àla salud publica".
 La salina calpina había llegado a un grado tal de deterioro que era inviable el arreglarla y las lluvias de los últimos años habían reavivado el problema de las fiebres terciarias al encharcarse las aguas en las balsas abandonadas.
Como vemos esta es la partida de defunción de la salina calpina y lo curioso es que proponen destruirla aplanándola y tapando todas sus balsas y acequias, con el argumento de que no se formen charcas y no se reproduzcan las fiebres, pero además en el sentido de que los de Calpe no puedan aprovechar las instalaciones en beneficio propio.
Para dirigir los trabajos de inutilización de la fábrica de sal se traslada a Calpe el Visitador General de la Real Renta de Salinas Don Juan Pérez de Lazarraga, asistido de un escribiente interino y de un ayudante, los cuales contratan cuadrillas de peones y “en 32 días útiles de trabajo he logrado enteramente la destrucción y allanamiento a la referida fabrica, con la mayor perfección, hasta dejar el terreno, o sitio, en la propia disposición que crió naturaleza, e igual a la altura de los campos a su circunferencia, de forma, que quedando como queda, bien cerrada la acequia o conducto, por donde se introducían las aguas en la salina; y que las del invierno las consumirá la tierra”.
Esto sucedía en el mes de Agosto de 1787 y como podemos ver, los terrenos que comprendían la fábrica de sal quedan completamente llanos y sus acequias tapadas,
En 1792 Josep Cavanilles  nos dice: 
 "En la llanura contigua a las raíces de Hifac había unas salinas que se abandonaron estos últimos años por creerse causa de las calenturas intermitentes que solían padecerse. Lo cierto es que en años lluviosos se juntan muchas aguas en el recinto llamado del Saladar, y no hallando salida forman pantanos, y se corrompen en verano”.
Pascual Madoz  en 1845 en lo referente al saladar calpino expone; “ Todavía en la actualidad se embalsan en aquel recinto, llamado el Saladar, las aguas que provienen de las lluvias, y no hallando salida, forman lagos pantanosos que se corrompen en el verano, con grave detrimento de la salud pública”.
 En 1871 sale a subasta el Saladar y en dicho documento se dice:Este terreno, convertido en una laguna y las partes altas en terreno salitroso y pantanoso, no produce nada ni es susceptible de cultivo alguno, únicamente cría escasos pastos”.
Marcado con la letra H la salina que pone en funcionamiento en 1918 Vicente Buigues. A la derecha, todo son viñas; que más tarde se convirtieron en balsas.
El 14 de Marzo de 1918, Vicente Buigues escritura la finca de 44 Hectáreas "plantada parte de viñas, cereales y el resto en casi su totalidad destinada a pastos con una casa de labor" .
Es obvio que parte de las tierras de las antiguas salinas se habían convertido a finales del siglo XIX en tierras de labor. Para el drenaje de los campos existían dos acequias una a Levante y otra a Poniente.
La lámina de agua que hoy conocemos es de la década de 1940 en la que se arrancan las cepas que existían en toda la zona norte/este de la salina y se construyen las balsas más grandes.
Si por los temporales de Levante hubiera entrado el mar hacía las salinas no hubieran prosperado ni las cepas de viña, ni los olivos centenarios que hasta hace poco había entre la playa de la Fosa y las salinas.
Por todo lo expuesto podemos deducir que el saladar no es  zona húmeda- a menos que llueva- y si no se bombeara diariamente agua de mar en el plazo de dos años se convertiría en un páramo menos en su parte central que es donde se encuentran las acequias más profundas.

 El Saladar en 1928
El día 8 de Julio de 2004 Costas declara: “En su virtud, la Dirección General de Costas, por delegación de la Excma. Sra. Ministra, ha resuelto: Declarar nula y dejar sin efecto la Orden Ministerial de 8 de enero de 1993, por la que se aprobó el deslinde de los bienes de dominio público marítimo-terrestre en las Salinas de Calpe”.
Lo sorprendente es que Costas ha hecho o esta tramitando un nuevo deslinde de la salina calpina haciendo caso omiso a la sentencia dictada por la Sala  de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo de fecha 16 de abril de 2003.
Este expediente de deslinde al que me refería en Noviembre del 2005, se ha convertido en una realidad en Agosto de 2009, en que Costas ha iniciado un nuevo expediente de deslinde de las costas calpinas. Es un poco frustrante el que los poderes públicos sin argumentos válidos- al menos en el caso de la salina de Calpe- inicien un expediente de bienes de dominio público en un estado de derecho, sin presentar documentos que avalen la tesis mantenida por el Ministerio, siendo que si los hay en el sentido contrario.
Creo que la voluntad popular y la mía propia es que se quede la lámina de agua como está hoy en día y que se protejan los alrededores. Ahora bien, que se solucione de una vez por todas, el problema con la propiedad.

Andrés Ortolá Tomás

 

HURTO DE UN BURRO EN EL POU ROCH en 1871

HURTO DE UN BURRO EN EL POU ROCH
 en 1871



D. José Estevan Quiles. Juez de primera instancia de este partido de Callosa de Ensarriá.
Por el presente hago saber: Que en este juzgado pende causa criminal de oficio sobre el hurto de un burro de pertenencia de Mariana Argudo de Gayá, viuda, vecina de Benisa, cuyo hecho tuvo lugar el día cuatro del actual en el punto denominado Puente del Pou Roch, termino de la Villa de Calpe, por un hombre desconocido; y en cuya causa he acordado se publique la presente requisitoria, á fin de que las autoridades de esta provincia que tengan conocimiento del paradero del citado hombre desconocido, con el burro, cuyas señas de uno y otro se espresan a continuación, dispongan la detención del citado hombre con el burro, poniéndolo á disposición de este Juzgado.
Dado en Callosa de Ensarriá á diez y nueve de Julio de mil ochocientos setenta y ocho
José Estevan Quiles
Por mandato de S.S, Fernando Berenguer.
Un hombre que en la manera de vestir parece de la clase de artesano, pues viste pantalón de lana color claro, chaleco de la misma tela, blusa de color azul, sombrero hongo de color café algo claro, alpargatas de cáñamo pasadas con cinta negra, pelo castaño y canoso, bigote también con alguna cana, su edad como de unos cuarenta y cinco años.
Señas del burro
Tendría como unos cinco palmos de altura, pelo pardo con señales de haber tenido lo que vulgarmente se llama esparabañs en las dos piernas, cabezada de cuerda de cáñamo: su aparejo consiste en jalma y dos ropones con albardón, la cincha que sujeta el aparejo era de cáñamo con la cuerda hasta su mitad también de cáñamo, y lo restante de cuerda de esparto.

 
Hay que ver como se las gastaban por aquellos años. El señor Don José Estevan, Juez de Callosa de Ensarria inicia causa criminal por el “hurto de un burro” y por las señas que da tanto del que sustrajo al jamelgo como del burro en si, no creo que los encontrase al ser muchos los que tendrían las características descritas por el señor Juez en su bando.
En aquellos lejanos años se encontraba todavía en construcción la carretera de Alicante a Silla que discurría por nuestro término, ni se había terminado el puente del Mascarat, ni mucho menos estaban habilitados una serie de caminos que desde tiempo inmemorial eran de herradura y no estaban hechos para el paso de carruajes. Estos caminos, calificados de escabrosos por los pocos viajeros que se arriesgaban a pasar por tierras de la Marina, se convertían en auténticos lodazales en cuanto llovía y solamente unos pocos arrieros transitaban por estos caminos y la gran mayoría de ellos eran conocidos.
Andrés Ortolá Tomás
 

Abolición de las lenguas en España

 Abolición de las lenguas en España
"..a nadie se le obligó nunca a hablar en castellano.."
Juan Carlos I de España 23 de abril de 2001
 
El 29 de Junio de 1707 el rey Borbón Felipe V ordena a través del Decreto de Nueva Planta la abolición de los antiguos fueros propios de los reinos y condados de la Corona de Aragón extendiendo la organización administrativa del Reino de Castilla y el uso del castellano a estos territorios, siguiendo el modelo centralista de los Borbones franceses.
En Valencia se implantó el absolutismo. Las cortes no se volvieron a convocar y se concedió a algunas poblaciones el derecho de asistir a las cortes castellanas, convertidas en Cortes del Reino. Desaparecieron todas las instituciones representativas, incluso a nivel local. Se modificaron los mecanismos de elección de los gobiernos municipales. El municipio pasó a ser elegido por un corregidor militar, y el rey designaba a los regidores y corregidores. Los regimientos fueron ocupados por la nobleza o las oligarquías; las competencias de los municipios fueron reducidas drásticamente. Se suprimieron también las leyes que impedían incrementar la fiscalidad. Con la abolición de los fueros el sistema fiscal pasó a ser el mismo que en la Corona de Castilla.

El Consejo de Castilla al rey Felipe V,
 después de la caída de Barcelona en 1714
Supuesta y asentada la calidad de que se hayan de abolir, borrar, quitar enteramente los fueros, constituciones, usos, costumbres y privilegios que gozaba el Principado, será bien que las con que en su lugar haya de ser gobernado y mantenido en justicia, las mande V.M. ejercer con la calidad de por ahora; y que sea practicado desde luego las leyes de Castilla así en lo civil como en lo criminal, actuando en lengua castellana, a reserva de aquellos pequeños lugares que, por su miseria y situación en la montaña, en que será justo se dispense esta condición, hasta que la comunicación y el trato haga menos difícil y costosa su introducción en ellos (...) Que en las escuelas de primeras letras y de Gramática no se permitan libros en lengua catalana, escribir ni hablar en ella dentro de las escuelas, y que la Doctrina cristiana sea y la aprendan en castellano.

 
Felipe V, 1717, ‘Carta del Rey a los Corregidores’
 sobre la aplicación del Decreto de Nueva Planta
Pondrá el corregidor el mayor cuidado en introducir la lengua castellana, a cuyo fin dará providencias más templadas y disimuladas para que se note el efecto sin que se note el cuidado.

 
Real cédula de Carlos III de 23 de mayo de 1768
(...) Para que en todo el Reyno se actúe y enseñe en lengua castellana. (...) y a este efecto derogo y anulo todas qualesquier resoluciones, o estilos, que haya en contrario, y esto mismo recomendará el mi Consejo a los Ordinarios Diocesanos, para que en sus Curias se actúe en lengua castellana.
Finalmente mando, que la enseñanza de primeras Letras, Latinidad y Retórica, se haga en lengua castellana generalmente, donde quiera que no se practique, cuidando de su cumplimiento las Audiencias y Justicias respectivas.

 
Real cédula de Carlos III de 10 de mayo de 1770
Por la presente ordeno y mando a mis Virreyes del Perú, Nueva Granada, Nuevo Reyno de Granada..., que cada uno de la parte que respectivamente le tocare, guarden, cumplan y ejecuten, y hagan guardar, cumplir y ejecutar puntual y efectivamente la enunciado mi Real Resolución (...), para que de una vez se llegue a conseguir el que estingan los diferentes idiomas, de que se una en los mismos dominios, y sólo se hable el castellano, como está mandado por repetidas Reales Cédulas y Órdenes expedidas en el asunto.

 
Gobierno Superior Político de Baleares,
 Mallorca Regencia de María, 22 de febrero de 1837
Cada maestro ó maestra tendrá una sortija de metal, que el lunes entregará á uno de sus discípulos, advirtiendo á los demás que dentro del umbral de la escuela ninguno hable palabra que no sea en castellano, so pena de que oyéndola aquel que tiene la sortija, se la entregará en el momento, y el culpable no podrá negarse á recibirla; pero con el bien entendido de que en oyendo este en el mismo local que otro condiscípulo incurre en la misma falta, tendrá acción á pasarle el anillo, y este á otro en caso igual, y así sucesivamente durante la semana hasta la tarde del sábado, en que á la hora señalada aquel en cuyo poder se encuentre el anillo sufra la pena.

Isabel II, en la prohibición de obras de teatro en catalán
A la vista de la comunicación pasada a este ministerio por el censor interino de teatros del reino, con fecha de cuatro del corriente, en la que se hace notar el gran número de producciones dramáticas que se presentan a la censura, escritas en los diferentes dialectos y considerando que esta novedad ha de contribuir forzosamente a fomentar el espíritu autóctono de los mismos, destruyendo el medio más eficaz para que se generalice el uso de la lengua nacional, la Reina (q.D.G.) ha tenido a bien disponer que en adelante no se admitan a la censura obras escritas en qualquiera de los dialectos de las provincias de España.


 
Boletín Oficial de la Provincia de Barcelona
29 de enero de 1867
Alfonso XIII, real decreto de 21 de noviembre de 1902
Los maestros y maestras de Instrucción Primaria que enseñasen a sus discípulos la Doctrina Cristiana u otra cualquiera materia en un idioma o dialecto que no sea la lengua castellana serán castigados por primera vez con amonestación por parte del inspector provincial de Primera Enseñanza, quien dará cuenta del hecho al Ministerio del ramo, y si reincidiese, después de haber sufrido una amonestación, serán separados del Magisterio oficial, perdiendo cuantos derechos les reconoce la Ley.

 
Alfonso XIII, decreto de 11 de junio de 1926
Vengo en decretar lo siguiente
Artículo 1 . Los Maestros nacionales que proscriban, abandonen o entorpezcan la enseñanza en su Escuela del idioma oficial en aquellas regiones en que se conserva otra lengua nativa, serán sometidos a expediente, pudiendo serles impuestas la suspensión de empleo y sueldo de uno a tres meses.
Artículo 2 . En caso de reincidencia podrá acordarse su traslado libremente por el Ministerio de Instrucción pública y Bellas Artes a otra provincia donde no se hable más que la lengua oficial, en localidad de igual o menor vecindario. Artículo 3 . Si se tratase de Escuelas de Primera enseñanza públicas o privadas, cuyos Maestros no estén comprendidos en lo dispuesto en los anteriores artículos, podrán ser clausuradas temporal o definitivamente.

Instrucción del inspector Mariano Lampreav
Lérida, 20 de febrero de 1939

Todo libro que esté escrito total o parcialmente en lengua que no sea la española, precisamente, debe ser también retirado de la Escuela. Igual procedimiento se utilizará en cuanto a las Bibliotecas escolares, de cualquier clase o precedencia que sean.

Orden del gobernador de Barcelona de 28 de julio de 1940

1.-A partir de 1 de agosto todos los funcionarios contractuales de las corporaciones municipales de la región que se expresen en el exterior o en el interior de los edificios municipales en una lengua que no sea la del Estado serán inmediatamente destituidos, sin que tengan derecho a reclamar.
2.-Por lo que se refiere a maestros públicos y particulares, tal falta comportará la pérdida de los derechos a enseñar.
3.-Ninguna investigación contra los funcionarios será suspendida por falta de pruebas, y los indicios serán suficientes.

Grupo de alumnos con el maestro Francisco Llopis en el curso de 1953
Como podemos ver si hubo prohibición y quizás la Orden del Gobernador de Barcelona fue la más dura, al impedir expresarse-en la gran mayoría de los casos-en la propia lengua materna. Mi experiencia personal- como la de muchos calpinos de mi generación- fue gratificante en este aspecto ya que teníamos como maestro a D. Francisco Llopis Bertomeu al que parece que estas normas le resbalaban. Nunca en su trato con nosotros nos impuso a nivel coloquial el castellano. Otra cosa eran las enseñanzas, que como queda demostrado venían impuestas desde “arriba” y además jugándose el puesto. Por suerte aquellas actitudes quedaron atrás en el tiempo.
Andrés Ortolá Tomás


 

 


  

De Correos y Postas

De Correos y Postas

Desde tiempos remotos, el hombre ha necesitado de comunicarse a distancia con sus semejantes, ya por medio de comisionados verbales al uso como por mensajeros portadores de envíos por escrito. Será en 1505 cuando Felipe el Hermoso, esposo de Doña Juana, otorgue a Francisco de Tassis, en arrendamiento, el servicio de correos entre España y Flandes. Se inicia entonces el establecimiento del servicio de postas que une los lugares en donde reside la Corte española con las principales ciudades de Europa.
El servicio de postas exige una organización compleja y eficiente. En los primeros años del siglo XVI las postas estaban al servicio exclusivo del rey. Hacia 1580, en Castilla, se generaliza el uso del servicio de correos pudiendo utilizarlo los particulares. Es entonces cuando nacen las estafetas que es un servicio que consistía en que los postillones trasladaban la correspondencia de los particulares de una posta a la siguiente con lo que el recorrido de cada mensajero se reducía considerablemente. De esta forma, a principios del siglo XVII se encontraban unidas postalmente por el sistema de estafetas Valencia, Zaragoza y Barcelona; además, desde Madrid había correo semanal utilizando el mismo sistema hasta Zaragoza, precisándose de cuatro días para llegar a Barcelona. Desde Madrid a Valencia se tardaba otros cuatro días.
Todo esto viene a demostrar que durante los siglos XVI y XVII existe en España un servicio de postas bien establecido. Pero el servicio de postas no es sólo utilizado por los reyes y funcionarios reales sino que también es utilizado por algunos particulares, pero por su carestía quedaba reservado a pocas personas.
Debido a los viajes por la posta, durante el siglo XVI hubo un aumento importante de las velocidades. Las velocidades de marcha de coches y a caballo eran de unas 8 leguas al día. Los caminantes, por lo general, hacían 5 o 6 leguas diarias. El coste de los viajes por la posta era de 6 reales por legua a los particulares y 4 reales a los correos del rey.
Desde 1750 se impone la racionalización de las tarifas, se instituye el reparto a domicilio, se crea el oficio de cartero, las bocas de buzones en las estafetas, la introducción de los primeros distritos postales y la mejora la red viaria, reformas entre otras que auguran la modernización del servicio postal español. En núcleos rurales dispersos, alejados del servicio convencional, se organizan puntos de entrega de los envíos, los llamados “apartados de correos”, donde acuden carteros o destinatarios a retirar personalmente la correspondencia.
Los primeros sellos de correos –isabelinos- comienzan a circular el 1 de enero de 1850. Un año después se normaliza el servicio de correos, Alicante-Denia, con entregas tres veces por semana. El trayecto se cubría en 18 horas.
A partir de las disposiciones del gobierno de la república en 1873, se había instaurado el servicio de correos Alicante a Denia que por primera vez hacia entrega de cartas y periódicos en Calpe y Benitachell. La conducción se realizaba a caballo, recorriendo los 110 kilómetros del trayecto en 19 horas, incluidas las detenciones. La multa por retrasos ascendía a 25 pesetas. A fin de asegurar un buen funcionamiento de esta importante prestación, la administración principal de correos de Alicante estableció los puntos donde debían de verificarse los cambios de caballerías mayores. El contratista también se veía obligado a conservar las maletas en buen estado, libres de humedad y deterioro.
A partir de 1880 el servicio de viajeros y correos pasó a ser cubierto por una compañía de diligencias que partían desde Ondara con dirección a la capital. Las protestas de los usuarios eran continuas por la falta de puntualidad en los horarios de salida y llegada y por el deplorable estado de las tartanas, sucias y deterioradas, que en muchos casos adolecían de cristales, hecho que sometía al pasaje a sufrir las circunstancias meteorológicas adversas y a padecer las polvaredas ocasionadas por la sequedad de los caminos.
El primer nombramiento oficial de cartero de la población del que tenemos conocimiento es del año 1891, en la persona de Joaquín Sapena Narbó, “el Paquero”. Para recibir sus credenciales, el funcionario debía de aportar su propia caballería y armas de defensa; al mismo tiempo que gozar de una mínima renta anual establecida. Unos años más tarde, en 1898, el servicio es prestado por Miguel Bordes Ausina, “el Calvo” quien lo hará hasta bien entrado el siglo XX.
Las dificultades económicas del consistorio eran tales que la administración municipal se vio obligada a anular el sueldo del responsable de conducir la correspondencia, desde la venta del Cañero a la villa y viceversa, Andrés Femenía Boronat, quien renunció a realizar esta función al ver suprimidos sus emolumentos.
En 1905 el servicio no había mejorado en demasía, y era cubierto por la empresa de coches diligencia del Vergel, que prestaba comunicación hasta la capital alicantina. Las quejas eran constantes en cuanto al precio del pasaje, rapidez y calidad de los vehículos. Pequeños empresarios de Benisa, y Altea se combinaron para ofrecer una asistencia alternativa a lo que la compañía del Vergel respondió con fuertes reducciones en los precios. Eliminada la competencia de pasajes, éstos fueron debidamente incrementados. El horario de las diligencias provocaba continuas molestias y gastos a los viajeros pues las interminables paradas del trayecto establecían su duración; de Calpe a Alicante, a unas doce horas en el mejor de los casos. El precio del billete excedía las 4 pesetas.
Hasta la instalación del trenes en 1915, el transporte de la correspondencia lo realizaba la diligencia, que pasaba por la Venta de la Cañera sobre las tres de la madrugada en dirección a Alicante y procedente de Vergel, hasta cuya localidad eran transportados el correo y los pasajeros en el tren Valencia- Denia. A las doce de la mañana hacía su llegada a Calpe otro coche en sentido contrario. El encargado de recoger y llevar la saca de la correspondencia desde la población subía andando a dicho lugar con su bolsa de cuero y una media de veinte cartas diarias. Disponía el operario, frente a la venta, de una pequeña garita para guarecerse de la lluvia y otras inclemencias del tiempo mientras esperaba la llegada del carruaje.
La apertura de la primera estafeta calpina de correos con categoría de Administración, se verifica en la posguerra, concretamente en 1946, establecida en la calle de Paternina nº 35, casa de la Tía Magdalena “Chocolate” ( Magdalena Sala Pérez). Hasta este año, y desde la década de los 20, el servicio había sido prestado por Pedro Sala Rodrigo, Pedro “el Cartero”, quien habilitó una pequeña vivienda en la hoy calle Generalísimo como centro de entrega y recogida de la correspondencia.
En 1954 pasaron las oficinas de la Administración a la Plaza de Miguel Roselló nº 7 y años más tarde al entresuelo del edificio Cóndor de la Av. de Ifach nº 2, trasladándose en 1986 a la calle 18 de Julio nº 1. Antonio Ferrer Such, “el Carteret”, aventajado actor cómico en las producciones locales, será el último cartero al uso en la Villa de Calpe hasta la irrupción de los modernos servicios postales.
José Luis Luri Prieto

El río subterráneo de Toix

El río subterráneo de Toix
 
Conocido desde muy antiguo por las gentes de esta comarca y por los marinos y pescadores que en general pasaban o trabajaban por estas aguas, ha sido persistentemente utilizado sobre todo por las gentes de la mar. La primera noticia escrita que tenemos se refiere a las crónicas de principios del siglo XVII, concretamente de Gaspar de Escolano
Gaspar de Escolano en sus Décadas de la Ciudad yReino de Valencia (1610) expone; “A la vanda de Poniente, respecto a Calpe, viene un cabo o montaña, que llaman de Toyx, a media legua de Hyfach, donde a la misma lengua del agua labro naturaleza una cueva, que por los muchos palomos silvestres que en ella se anidan, tiene nombre de los palomos y no se puede entrar a ella si no es en barco. Tiene de largo cien passos de ancho, y cincuenta y dos picas de alto. Junto a la boca de esta cueva, a la misma lengua del agua, sale de dicha peña un río tan impetuoso y grande, que aunque no se dexa ver como se entra en el mar, por ser allí muy fondable, los vaxeles que allí tocan sienten su furia, y de miedo a  bolcarse, se van alargando lo que basta”.
 
 
Acantilado de Toix
Naturalmente Escolano se refiere a la popularmente conocida como “Cova dels coloms” a la que sólo se puede acceder por mar. Desde la cueva hacía la vecina Altea y en las profundidades del acantilado surgen muchos pequeños manantiales de agua. Algunos grandes, otros pequeños, y desde luego pensamos que Escolano exagera un poco al hablar del “empuje” de estas aguas que surgen de la montaña a las profundidades marinas.
Caso dos siglos después es el botánico Antonio Josef Cavanilles que había recibido el encargo del rey Carlos IV  de recorrer España en el año 1791 para examinar los vegetales que en ella crecen. Este hombre en su visita a Calpe (fue el descubridor de los mosaicos romanos de los Baños de la Reina) y en lo referente al tema del agua de Toix nos cuenta; “yo no he visitado aquel sitio; pero oí decir a los naturales que hacia la parte occidental de dicho cabo se observa una corriente en las aguas del mar, y que los marineros cuando están en aquel sitio sacan agua dulce, introduciendo hasta cierta profundidad un cántaro vacío y tapado, que destapan cuando está sumergido en contacto de la corriente”
Efectivamente, los marineros de la región ya los conocían y sumergían cantaros lastrados y perfectamente tapados cuyo tapón destapaban con un hilo al contacto con la corriente de agua dulce.
Prácticamente todos los que hemos buceado por aquellas aguas del acantilado hemos  comprobado que por multitud de oquedades de la peña y a diferentes profundidades se observaba un flujo de agua que surgía de la roca caliza y que se perdía en el mar. Han sido  varias las corporaciones municipales las que se han interesado por captar esa agua.
Hace unos 40 años durante el breve mandato como alcalde de Juan Martinez Montaner se inició el proyecto más ambicioso hasta el momento para conseguir aflorar el agua de Toix y que en aquel momento ya se sabía que discurría por el lecho del Barranco Salado atravesándolo. Se hizo un pozo de más 90 metros de profundidad horadado en la roca viva. Al no encontrar el agua se empezaron a construir galerías a diferentes niveles, en una de ellas los operarios oían el ruido producido por gran cantidad de agua sobre sus cabezas y el miedo pudo más que la necesidad. Abandonaron las herramientas y salieron de la galería con el tiempo justo para salvar la vida. Después de este incidente se abandonó el pozo y porque el agua era absolutamente amarga debido a las capas de yeso que había en el subsuelo.
Cuando se construyó el nuevo puente del Mascarat en la década de 1960 y al perforar el túnel (el central) apareció parte del manantial que fue aprovechado para la obra y que posteriormente fue tapado por la constructora.
 
 
Túnel donde se encontró el acuífero subterráneo
 
Hace unos veintitantos años, durante la construcción de la autopista A-7 cuando se horadaron los dos túneles del Mascarat apareció en uno de ellos un hueco de unos tres metros de diámetro y de profundidad indeterminada, dentro de esa sima se oía caer gran cantidad de agua, los directivos de la obra optaron por echar cientos de toneladas de tierra y piedras para tratar de tapar el hueco y según testimonio de un conductor de los camiones que tiraban las piedras, no lo pudieron conseguir. La tierra empezó a salir al mar arrastrada por el ímpetu de las aguas subterráneas. Ni con hormigón lo cegaron. Finalmente, se optó por colocar vigas y taparlo. Fue una lastima que no bajase algún espeologo a la sima a explorarla ya que debe ser inmensa para tragar tanta cantidad de piedra y tierra.
Este hecho-totalmente fortuito- propició el que conozcamos por donde viene el agua exactamente y que es muy importante la cantidad.
Se han perforado nuevos pozos en la Canuta y en el Barranco Salado. Se han hecho planes, los más de ellos inviables. Hace unos años la Diputación Provincial, la Consellería de Infraestructuras y el propio Ayuntamiento se interesaron por los trabajos realizados en el Mediterráneo y especialmente en las costas de la Marina por parte de la sociedad francesa Nymphea Water que realizó un estudio para aprovechar esa agua y que fue desestimado por su alto coste y dificultades técnicas.
Todos sabíamos que existía esa corriente subterránea de agua. Pero, ¿Cómo conseguirla? Posiblemente levantando el asfalto de la autopista y volviendo a destapar el hueco encontrado en su día o buscándola más arriba del túnel.
 
 
Cueva dels Coloms
El Instituto Geológico y Minero de España a través de su oficina en Valencia nos ha comunicado que en el morro de Toix se produce un fenómeno del que solo se tiene constancia en otro lugar en el mundo (isla griega de Cefalonia) consistente en la entrada de agua del mar por una cavidad con salida por la cueva del Moraig (Benitachell) a 20 kms de distancia. El agua es “aspirada” en Toix y sale otra vez al mar a través de dicha cueva.

Andrés Ortolá Tomás
 
 
 

  

¿Calpe o Calp?

 ¿Calpe o Calp?


Sobre los orígenes del topónimo Calpe existen algunas opiniones que, quizás no sea yo el más indicado para dudar de su exactitud. Pero, si es cierto que algunas de las versiones, y puede que la más extendida sea la de Vicente Llopis, que en su libro Calpe editado por vez primera en 1947, sostiene que los orígenes de Calpe pueden ser de origen fenicio
 "la antiquísima ciudad de Calpe, en las proximidades de la actual villa y junto a Ifach, puede ser muy bien una de aquellas fundaciones, dados los indicios que encontramos en la historia, y la semejanza admirable de la topografía de ambos Calpe, el andaluz y el levantino".
Hace unos 10 años a raíz de la lectura de unos textos del Dr. Luis Pericot - una de las primeras figuras de la prehistoria mundial- encontré (refiriéndose a Calpe) lo que sigue
debió recibir de los navegantes foceos la misma denominación de Calpe que tuvo el Peñón de Gibraltar y otro de forma semejante de la costa del Mar Negro, denominación que en el lugar de Ifach se conserva todavía”
Plano de época bizantina en el que se lee PTCalpe
Imagínense mi sorpresa, yo sólo conocía dos Calpe en la antigüedad, el Calpe de Gibraltar llamado así hasta el siglo VIII en que cambia el nombre por la invasión de los norteafricanos al mando del general Tariq ibn Ziyad que concentro sus tropas en el peñón para invadir España y el nuestro. El conocimiento de este “nuevo” Calpe hizo que iniciara una serie de investigaciones para localizar el país en que se encontraba, finalmente supe que estaba en la actual Turquía. Posteriormente localicé el diario escrito por Jenofonte en el que explica su recorrido por la costa del Mar Negro ( el Ponto Euxino de los romanos) en el 400 a.C. y en el que pasa por este Calpe y lo describe así...
"el puerto de Calpe se halla a mitad de camino de una a otra ciudad, navegando desde Heraclea o desde Bizancio, y adelantado en el mar hay un monte, el puerto está al pie de la roca misma, con la playa en dirección a poniente. Hay una fuente de agua dulce y que mana copiosamente sobre el propio mar, bajo el dominio del promontorio."
En 1999 fui en busca del lugar y a pesar de que recorrí una franja de costa de unos 200 kilómetros desde Estambul hacía Heraclea no lo encontré. En el 2001 en un nuevo viaje si lo descubrí. Kerpe es el nombre con el que se le conoce en la actualidad.
Andrés en la antigua Calpe en Turquía
¿Qué tiene que ver este Calpe con el nuestro? Siguiendo la tesis del doctor Pericot puede que fuera fundado por los mismos colonos que establecieron entre otras; Niza, Marsella, Ampurias, Villajoyosa, Alicante Etc,.. El Calpe de Jenofonte era un asentamiento griego y la colonización griega en el extremo occidental del Mediterráneo presenta algunas analogías y un paralelismo importantes con la del mar Negro durante los siglos VII y V a. C., esta colonización del Mediterráneo es casi contemporánea en el tiempo a la del mar Negro. Véase.. Los griegos en la península ibérica, de José Mª Blazquez y The greeks overseas de J. Boarman.
Hacia el 600 antes de Cristo, los griegos focenses son la potencia marítima más importante y sus expediciones por mar coinciden con el periodo de apoyo a Tartesos. Iniciaron sus primeras rutas marítimas haciendo navegación de cabotaje. Hemeroskopeion era en nuestra comarca el primer punto de escala para las naves que de Sicilia o del sur de Italia, atravesaban el Mediterráneo occidental tocando en el puente de islas formado por Cerdeña y las tres Baleares
 ( Hemeroskopeion significa "Atalaya Diurna" y podría ser la zona del Peñón de Ifach. Otros autores la sitúan en Javea o Denia. Aunque la arqueología no ha podido demostrar el lugar exacto.
Avieno en su poema la Ora Marítima nos dice que Calpe es palabra griega-vaso o urna- y es el nombre que usaban en Grecia para designar a un vaso cóncavo o redondo. Un nombre que por otra parte, aparece en las fuentes literarias para designar un monte o como topónimo correspondiente a una ciudad o un asentamiento. Así como Gibraltar e Ifach son peñones muy similares, no la hay en el antiguo Calpe del Mar Negro, con lo cual y dada la relevancia de esta población en los mapas antiguos, no parece deberse esta denominación a los peñones.
Cicerón en una carta cita a Calpe (Gibraltar) como puerto de refugio y Estrabon en su Geografía nombra el Calpe gibraltareño y no así el nuestro. En su escudo están las palabras Montis Insignia Calpe .
Hasta ahí, tenemos algunas de las referencias escritas en la antigüedad y todas ellas referidas al Calpe del estrecho. ¿Quiere esto decir que el Calpe de Ifach no existía en aquella época, o sólo era un mero hito geográfico sin importancia?.¿No es demasiada casualidad el que los tres asentamientos tuvieran el mismo nombre? La pregunta queda en el aire.
Mapa del Mar Negro en donde se puede ver el antiguo asentamiento griego de Calpe
¿Sería posible el que los colonos griegos del Ponto Euxino que ya conocían el procedimiento de la conserva del atún vinieran por esta zona y colonizaran antes que los romanos los Baños de la Reina?
Los Baños de la Reina de Calpe era una de estas factorías de salazón y la creación de salinas, muy relacionada con esta industria. ¿Existía ya la factoría de los Baños de la Reina en esta época?. La pesca del atún, o del mújol fue la principal fuente de riqueza de muchas colonias griegas. No hay que olvidar que el pan, la pesca, el aceite y el vino eran la dieta alimenticia de todo el mundo, tanto de ricos como de pobres. Se hacía un alto consumo de pescado salado, selecto y seco. En la costa también se construían viveros excavados en la roca para conservar peces vivos (como los de Calpe) Plinio el Viejo, que fue procurador de la Provincia Tarraconense a comienzos de la época flavia recoge la noticia de que Licinius Murena fue el primero que tuvo viveros de peces. Y menciona estos viveros en las costas meridionales de Hispania.
La pesca y la cría de peces reportaba beneficios cuantiosos a los dueños y era una fabulosa fuente de ingresos para Roma. La pesca daba de comer a mucha gente. Los pobres vivían en gran medida del pescado salado y seco.
De estos textos se deducen varias conclusiones importantes, como que las mejores familias de Roma tenían viveros de peces. Con la venta del pescado hacían lucrativos negocios, pues Plinio termina su párrafo afirmando que, a la muerte de Lucullo, el pescado que había en sus viveros alcanzó la suma de cuatro millones de sestercios, lo que es una cifra fabulosa. Debían ser especies raras y comida de lujo en las mesas acaudaladas. Todo esto concuerda con las fastuosas villas romanas construidas en la zona del molino del Morelló.
Quizás, nunca lleguemos a saber si el nombre de Calpe es en realidad fenicio o griego.
Demostrarlo completamente está, yo creo, fuera de las posibilidades de la historia y la arqueología de hoy.
Dejemos estas suposiciones-que aunque fundadas no dan pie para más- y vayamos a los textos de carácter histórico.


Llauts a Barcelona en 1792-1848

 TRÁFICO COMERCIAL MARÍTIMO CON EL PUERTO DE BARCELONA
 (1792-1848)

     Son realmente escasos los antecedentes reseñables respecto a la vida marinera en nuestra costa durante el siglo XIX y especialmente la última mitad del XVIII. La escasez de fuentes –en todo caso, la dificultad en localizarlas- impide que nuestras aportaciones puedan ser extensas y apropiadas a nuestro deseo. La rada de Calpe durante la época constituía un punto de embarque y descarga de escasa importancia, y la flota pesquera apenas estaría reducida a 10-15 laúdes.
 Cualquier contribución al conocimiento de las circunstancias históricas de este mundo singular es de gran valor; y podemos aportar la siguiente, tras analizar el tráfico comercial del embarcadero de Calpe con el puerto de Barcelona, a través de la prensa de esta capital.
 A finales del siglo XVIII y la primera mitad del  XIX eran habituales en los periódicos de ciudades con puerto de mar, la inserción de entrada y salida de buques, con expresión de sus características y carga. Piénsese que las travesías marítimas, en cuanto a su duración, dependían de los factores meteorológicos, y por lo tanto, era noticiosa para comerciantes e interesados la información relativa al movimiento portuario ante la incertidumbre de arribos.
 La salida de mercancías desde nuestra rada a otros puntos del país se limitaba a los frutos propios de nuestra modesta agricultura comarcal. Calpe, pues, sería, el centro de almacenamiento y distribución por mar de algunos excedentes de producción propia y de pueblos vecinos, principalmente Benisa. El mal estado de nuestros caminos vecinales desaconsejaría el acarreo desde puntos más lejanos, por la dificultad de transporte y el consecuente encarecimiento de las mercaderías. Por nuestra vertiente sur, el escabroso paso del Collado cerraría el tránsito mercantil, dirigiendo esta actividad hacia el puerto de Altea. Por otro lado, los pueblos del interior de la Marina derivaban sus productos habitualmente a los embarques de Jávea, Denia, y en menor medida, Moraira.
 Por lo expuesto, el tráfico comercial desde nuestra costa se ceñía a la distribución de cargas de algarrobas, pasas e higos. En el caso de estos dos últimos géneros, su escaso volumen a bordo no justificaba la expedición de los mismos si no se acompañaba de otros efectos que rentabilizaran el desplazamiento. Por este motivo, muchos buques procedentes de otros puertos, hacían escala en la rada calpina para, una vez fletada la mercancía, continuar al punto de destino.
 Por todo esto, la mayor actividad de nuestro fondeadero se verificaba en los meses de invierno, una vez realizada la recolección de la algarroba.
 El presente trabajo comprende la entrada de "llauts" procedentes de Calpe hacia Barcelona entre los años 1792 a 1846, y muchos otros antes sin una cierta continuidad, se observan embarques de cargas de algarrobas, siempre en laúdes y buques de matrícula forastera. El tonelaje de estas embarcaciones varía entre las 16 y 24 toneladas en la mayoría de los casos.
 
Puerto de Barcelona
 
A partir del invierno de 1792 consignamos la participación de laúdes calpinos en este comercio, tras el abandono de la actividad pesquera para la dedicación a este transporte ocasional.
Nos ha llamado la atención que todos los viajes que tenemos reseñados se efectuaron en los años pares y ni uno sólo en años impares. Dato muy curioso pero, quizás sin ninguna razón fundada y si la había se nos escapa a nuestro entendimiento. Otro hecho relevante es la gran cantidad de viajes que parece ser que efectuaba el laud San Antonio y finalmente resultó que habían varios. Se da el caso de que del llamado San Antonio entraron al puerto de Barcelona el día 22 de Febrero de 1828 hasta ocho de ellos con el mismo nombre pero con diferente tonelaje, lógicamente, con diferentes patrones y diversas cargas.

 
El movimiento de nuestro embarcadero en los años reseñados con el puerto de Barcelona fue el siguiente:

27 de Octubre de 1792
De Calpe a Barcelona, el laúd La Sacra Familia, patrón Domingo Juan, con algarrobas e higos.
 
20 de Diciembre de 1792
De Calpe a Barcelona, el laúd San Antonio, patrón Pedro Juan, cargado con algarrobas.
 
22 de Diciembre de 1792
De Calpe a Barcelona, el laúd Las Almas, patrón Christobal Bau, cargado de algarrobas.
 
12 de Febrero de 1794
De Calpe a Barcelona, en 10 días, el laúd San Vicente Ferrer, patrón Salvador Chirrorba, cargado de algarrobas.
 
16 de Febrero de 1794
De Alicante y Calpe, en 5 días, el laúd Canario San Antonio, patrón Narciso Parés, cargado de algarrobas.
 
9 de Marzo de 1794
De Calpe a Barcelona, en 7 días, el laúd Santo Thomas, patrón Juan Albalat, cargado de algarrobas.
 
6 de Abril de 1794
De Calpe a Barcelona, en 8 días, laúd  Canario San Antonio, patrón Sebastián Castelló, con algarrobas.
 
7 de Abril de 1794
De Calpe a Barcelona, en 5 días, laúd Canario San Antonio, patrón  Joseph Domenech, con algarrobas.
 
10 de Abril de 1794
De Calpe a Barcelona, en 3 días, el laúd Canario Nº 98, patrón Joaquín Anglada, con algarrobas, cebada y almendras.
 
9 de Febrero de 1796
De Calpe a Barcelona, en 6 días, la goleta Virgen del Rosario, Patrón Joseph Agustín Ribera, con algarrobas.
 
6 de Marzo de 1798
De Calpe a Barcelona, en 8 días, laúd Santísimo Christo del Grao, Patrón Lorenzo Llobera, con algarrobas e higos.
De Calpe a Barcelona, en 6 días, laúd San Christobal, patrón Bernardo Ballester, con algarrobas e higos.
 
24 de Enero de 1804
De Calpe a Barcelona, en 5 días, laúd Nuestra Sra. de los Dolores, patrón Francisco Torres, con algarrobas.
 
14 de Enero de 1808
De Calpe y Tarragona a Barcelona, en 23 días, laúd Carmen, patrón Christobal Ribera, con algarrobas.
 
20 de Enero de 1808
De Alicante, Calpe y Denia a Barcelona, en 30 días, laúd  Las Almas, patrón Joseph Roca, con algarrobas.
 
11 de Abril de 1808
De Alicante y Calpe a Barcelona, en 25 días, el laúd La Virgen de Misericordia, patrón Sebastián Oliu, con algarrobas.
De Calpe y Tarragona a Barcelona, en 12 días, el laúd San Antonio, patrón Antonio Masó, con algarrobas.
 
30 de Enero de 1813
De Calpe a Barcelona, Laúd Santísima Trinidad, patrón Joaquin Trollenca, con algarrobas.
 
30 de Enero de 1818
De Villajoyosa, Calpe  y Tarragona a Barcelona, en 13 días, el laúd Santísima Trinidad, patrón Joaquin Trullenca, con algarrobas de su cuenta.
 
24 de Febrero de 1818
De Calpe a Barcelona, en 15 días, laúd Las Almas, patrón Facundo Ximeno, con algarrobas, atún y varios.
 
9 de Marzo de 1818
De Calpe, Alfaques y Tarragona a Barcelona, en 11 días, laúd Las Almas, patrón Gabriel Bayarri, con algarrobas de su cuenta.
 
12 de Febrero de 1820
De Calpe, Denia y Tarragona a Barcelona, en 8 días, Laúd Santa Teresa, de 18 toneladas, patrón  Gregorio Armello, con algarrobas e higos de su cuenta.
 
17 de Febrero de 1820
De Calpe a Barcelona, en 4 días, laúd San Sebastián, de 12 toneladas, patrón Juan Vila, con algarrobas e higos de su cuenta.
        
25 de Febrero de 1820
De Benidorm, Altea, Calpe y Tarragona a Barcelona, en 6 días, laúd San Antonio, de 15 toneladas, patrón Antonio Llorens, con algarrobas y bacalao de su cuenta.
 
8 de Marzo de 1824
De Calpe y Tarragona a Barcelona, en 6 días, el laúd San Antonio de 8 toneladas, patrón Josef Oliver con algarrobas de su cuenta.
 
 5 de Enero de 1828
De Calpe y Denia a Barcelona, en 13 días, el laúd  Brillante de 20 toneladas, patrón  Francisco Cardona con algarrobas y pasas de su cuenta.           
 
14 de Enero de 1828
De Calpe y Javea a Barcelona, en 8 días, el laúd Las Almas, de 23 toneladas, patrón  Vicente Martorell con algarrobas, pasas e higos de su cuenta.
 
25 de Febrero de 1828
De Calpe y Denia a Barcelona, en 4 días, el laúd Virgen del Rosario, de 23 toneladas, patrón Josef Antonio Mateo con algarrobas de su cuenta.
 
10 de Marzo de 1828
De Calpe y Denia a Barcelona, en 10 días, el laúd San Felipe, de 20 toneladas. patrón  Manuel Servera con algarrobas de su cuenta.
 
14 de Marzo de 1828
De Calpe a Barcelona, en 5 días, el laúd Las Almas, de 19 toneladas, patrón  Josef Antonio Bas, con algarrobas de su cuenta.
 
6 de Enero de 1830
De Calpe y Denia a Barcelona, en 12 días, el laúd Jesús Nazareno, de 30 toneladas con algarrobas y pasas de su cuenta.
 
23 de Enero de 1830
De Calpe y Alfaques a Barcelona, en 10 días, el laúd  San Rafael de  26 toneladas, patrón Antonio Sorolla con algarrobas de su cuenta.
 
 28 de Febrero de 1830
De Calpe, Javea, Vinaroz y Tarragona a Barcelona, en 10 días, el laúd Virgen de la Misericordia, de 27 toneladas, patrón Pedro Meseguer con algarrobas y pasas de su cuenta.
 
10 de Marzo de 1830
De Calpe y Alfaques a Barcelona, en 10 días, laúd San Rafael, de 26 toneladas, patrón Alfonso Sorolla con algarrobas de su cuenta.
 
21 de Marzo de 1830
De Alicante y Calpe a Barcelona, en 13 días, el laúd  Las Almas, de 23 toneladas, patrón  Vicente Martorell con pasas, trigo y algarrobas a varios.
 
13 de Enero de 1832
De Calpe a Barcelona, en 6 días, laúd Virgen del Carmen, patrón Miguel Morell con algarrobas de su cuenta.
 
4 de Febrero de 1832
De Calpe a Barcelona, en 10 días, laúd Las Almas, de 21 toneladas, patrón Josef Antonio Carbonell con algarrobas y pasas de su cuenta.
 
8 de Marzo de 1832
De Villajoyosa, Calpe, Denia y Vinaroz, en 24 días, el laúd San Antonio de 20 toneladas, patrón  Juan Bautista Bas con algarrobas y limones de su cuenta.
 
8 de Marzo de 1832
De Calpe y Denia a Barcelona, en 24 días, laúd  Virgen de los Dolores, de 23 toneladas, patrón   Jaime Puchalt con algarrobas de su cuenta.
 
9 de Marzo de 1832
De Calpe, Tarragona a Barcelona, en  5 días, laúd San Antonio, de 25 toneladas, patrón  Vicente Llorca con algarrobas de su cuenta.
 
13 de Marzo de 1832
En la calle del Corretjer Nº 12 se venden 200 quintales de algarrobas de Calpe a  1tt 9q 8d el quintal.
 
17 de  Marzo de 1832
De Alicante, Calpe, Alfaques y Salou, en 44 días, el laúd San Josef , de 16 toneladas, patrón Zenon Carol con trigo, salvado y algarrobas para Areñs.
 
10 de Enero de 1834
De Barcelona a Calpe, laúd San Francisco, patrón Josef Agustín Roso, con lastre.
 
13 de Enero de 1834
De Calpe a Barcelona, en 5 días, laúd San Agustín, de 16 toneladas, patrón Vicente Martorell con algarrobas y otros géneros.
 
4 de Febrero de 1834
De Calpe y Tarragona a Barcelona, en 9 días, laúd San Antonio, de 20 toneladas, patrón Juan Bautista Bas con algarrobas de su cuenta.
 
1 de Marzo de 1834
De Calpe a Barcelona, en 4 días, laúd Joven Antonio, de 24 toneladas, patrón Juan Bautista Lacomba con algarrobas.
 
26 de Enero de 1836
De Calpe a Barcelona, en 8 días, laúd Virgen de Misericordia, de 40 toneladas, patrón Jaime Obiol con algarrobas.
 
8 de Febrero de 1836
De Calpe y Salou a Barcelona, en 5 días, laúd Las Almas, de 19 toneladas, patrón Juan  Antonio Bas con algarrobas.
 
15 de Febrero de 1836
De Alicante y Calpe a Barcelona, en 6 días, laúd Carmen, de 32 toneladas, patrón José Esparducer con cebada, felpudos y otros géneros.
 
17 de Febrero de 1836
De Calpe y Vinaroz a Barcelona, en 8 días, laúd  San Rafael, de 26 toneladas, patrón  Josef Antonio Sorolla con algarrobas.
 
19 de Febrero de 1836
De Calpe y Altea a Barcelona, en 3 días, laúd  La Clementina, de 27 toneladas, patrón  Felipe Llorens con algarrobas y otros géneros.
 
10 de Marzo de 1836
De Calpe y Tarragona a Barcelona, en 8 días, laúd  Dolores, de 23 toneladas, patrón  Jaime Puchalt con algarrobas.
 
11 de Marzo de 1836
De Calpe y Alfaques a Barcelona, en 20 días, laúd Virgen de Misericordia, de 35 toneladas, patrón Domingo Juan con algarrobas.
De Guardamar y Calpe a Barcelona, en 8 días, laúd Rosario, de 10 toneladas, patrón Josef Guardiola con higos.
 
3 de Enero de 1838
De Calpe y Denia a Barcelona, en 8 días, laúd San Juan, de 30 toneladas, patrón José Gasult con algarrobas.
 
15 de Febrero de 1838
De Barcelona para Calpe, laúd Consuelo, patrón Vicente Martorell en lastre.
 
18 de Marzo de 1838
De Alicante, Villajoyosa, Calpe y Vinaroz a Barcelona, en 8 días, laúd  Dulce Nombre de Jesús, de 20 toneladas, patrón Agustín Escuder con almendras y géneros.
 
20 de Marzo de 1838
De Calpe y Denia a Barcelona, en 4 días, laúd  San Juan Bautista, de 34 toneladas, patrón Vicente Gavilá con algarrobas.
 
 3 de Enero de 1840
De Calpe a Barcelona, en 2 días, laúd Carmen, de 16 toneladas, patrón Cristóbal Benasco con 1600 arrobas de algarrobas y 100 de higos.
 
5 de Enero de 1840
De Calpe y Denia a Barcelona, en 16 días, laúd San Antonio, de 16 toneladas, patrón Miguel Fornés con 2200 arrobas de algarrobas, 91 cajas y 214 capazos de pasas y 75 docenas de pieles.
 
24 de Enero de 1840
De Calpe a Barcelona, en 4 días, laúd San Antonio, de 22 toneladas, patrón Carlos Esparducer con 2300 arrobas de algarrobas.
 
20 de Febrero de 1840
De Calpe a Barcelona, en 6 días, laúd Las Almas, de 19 toneladas, patrón Jose Antonio Palau con 1400 arrobas de algarrobas y 90 quintales de pasa.
 
23 de Enero de 1842
De Málaga, Altea y Calpe a Barcelona, en 16 días, laúd Remedios, de 28 toneladas, patrón Buena Ventura Mora con 250 quintales de hierro, 80 de trapos, 10 de carnaza, 700 arrobas de algarrobas, 10 de higos y 50 de pasas.
 
25 de Enero de 1842
De Calpe a Barcelona, en 6 días, laúd Carmen, de 19 toneladas, patrón Francisco Saurina, con 1400 arrobas de algarrobas.
 
21 de Enero de 1844
De Calpe, Denia y Vinaroz a Barcelona, en 8 días, laúd  San Sebastián, de 21 toneladas, patrón Sebastián Rodríguez con 2200 arrobas de algarrobas.
 
23 de Febrero de 1844
De Calpe a Barcelona, en 4 días, laúd San Antonio, de 35 toneladas, patrón Sebastián Adell con 3000 arrobas de algarrobas.
 
1 de Enero de 1846
De Calpe y San Carlos a Barcelona, en 12 días, laúd San Vicente, de 30 toneladas, patrón Manuel Benasco, con 2.200 arrobas de algarrobas a Don Joaquín Castelló.
 
2 de Enero de 1846
De Calpe a Barcelona, en 6 días, laúd Joven Antonio, de 33 toneladas, patrón Juan Bautista Lacomba, con 2.400 arrobas de algarrobas a Don Federico Carbó. (Esta embarcación ya operaba desde 1834).
 
12 de Enero de 1846
De Calpe a Barcelona, en 10 días, laúd Estrella, de 23 toneladas, patrón Juan Moragas (Moragues), con 3.000 arrobas de algarrobas a Don José Gili.
 
14 de Enero de 1846
De Calpe a Barcelona, en 4 días, laúd Cristina, de 24 toneladas, patrón Vicente Sau, con 1.600  arrobas de algarrobas a Don José Gili.
 
21 de Enero de 1846
De Barcelona a Calpe: laúd Estrella, patrón Juan Moragas (Moragues), con dos fardos de géneros del país, madera, vidriado y lastre.
De Barcelona a Calpe: laúd Cristina, patrón Pedro Sau, en lastre. (Estas dos embarcaciones calpinas salen de nuestra rada con dos días de diferencia pero retornan juntas).
 
5 de Febrero de 1846
De Calpe a Barcelona, en 7 días, laúd Joven Antonio, de 33 toneladas, patrón Juan Bautista Lacomba, con 2.200 arrobas de algarrobas a Don Federico Carbó.
 
17 de Febrero de 1846
De Calpe a Barcelona, en 8 días, laúd Cristina, de 24 toneladas, patrón Vicente Sau, con 1.100  arrobas de algarrobas a Don José Gili.
 
20 de Febrero de 1846
De Barcelona a Calpe, laúd Cristina, patrón Vicente Sau, con 3 fardos de géneros del país y lastre.
 
 20 de Febrero de 1846
De Calpe a Barcelona, en 8 días, laúd San Vicente, de 30 toneladas, patrón Manuel Benasco, con 1.200 arrobas de algarrobas a Don Joaquín Castelló.
 
 25 de Febrero de 1846
De Calpe a Barcelona, en 6 días, laúd San Antonio, de 32 toneladas, patrón José Dalmau, con 2.000 arrobas de algarrobas a Don Lorenzo Ribera.

 
Obsérvese que el retorno a Calpe se suele realizar en lastre o con algunos géneros del país de escaso volumen. La contratación de nuestros buques se ceñía a un canon por la carga transportada, por lo que el viaje de regreso, en el caso de efectuarse con mercancía, suponía la adquisición de la misma por nuestro armador o patrón en el punto de destino.
 En 1848 se han incorporado nuevas embarcaciones locales:
 
20 de Enero de 1848
De Calpe y Denia a Barcelona: en 13 días, laúd San Antonio, de 36 toneladas, patrón Agustín Serra, con 600 quintales de algarrobas a Don Juan Más de Xaxars.
 
2 de Febrero de 1848
De Sevilla y Calpe a Barcelona, en 10 días, laúd Federico, de 23 toneladas, patrón Francisco Roselló, con 20 botas de aceite al Sr. Torrens y Miralda, 22 quintales de trapos al Sr. Romaní y Olivilla y 550 arrobas de algarrobas a Don Salvador Campmany.
 
7 de Febrero de 1848
De Barcelona a Calpe, laúd Federico, de 24 toneladas, patrón Francisco Roselló, con pipas vacías y lastre.
 
12 de Febrero de 1848
De Calpe y Gandía a Barcelona, laúd Cristina, de 24 toneladas, patrón Jaime Sau, con 900 arrobas de algarrobas a Don Federico Carbó, y quince millares de naranjas.
 
12 de Febrero de 1848
De Calpe a Barcelona, en 5 días, laúd San Antonio, de 43 toneladas, patrón Manuel Miralles, con 3.200 arrobas de algarrobas a Don Juan Estrany.
 
23 de Febrero de 1848
De Barcelona a Calpe, laúd Cristina, patrón Jaime Sau, en lastre.
 
25 de Febrero de 1848
De Alicante, Calpe y Vinaroz a Barcelona, en 8 días, laúd San Antonio, de 32 toneladas, patrón Carlos Esparducer, con 520 fanegas de trigo y 800 arrobas de algarrobas a Don Juan Carsi. (Operaba éste laúd desde 1834).
 
27 de Febrero de 1848
De Calpe a Barcelona, en 5 días, laúd Federico, de 23 toneladas, patrón Francisco Roselló, con 2.300 arrobas de algarrobas a Don Salvador Campmany.

 
 Finalmente, atestiguar la participación de nuevos patrones y barcos calpinos ya hacia 1850. Son los casos de los laúdes Federico, con su entonces patrón F. Boronat y Pastora, de 19 toneladas, con el patrón Pedro Morató.
En los años que comprende el presente trabajo la producción de algarrobas se había convertido en la principal cosecha de nuestra villa. En 1792 el botánico Cavanilles cifra esta producción en 38.000 arrobas (456.000 kilos), muy por delante de la de higos o almendras. Un siglo más tarde, en 1898, la Dirección General de Contribuciones estima en 390 hectáreas la superficie cultivada de algarrobos. En el censo elaborado en Julio de 1949 por la Hermandad de Labradores y Ganaderos de Calpe se localizan -oficialmente declarados- un total de 3.992 algarrobos.
La decadencia de la algarroba va paralela a la del ganado de labor de la que es base alimenticia. La mecanización y el mal llamado "progreso" han hecho desaparecer gran parte de estos árboles, en muchos casos centenarios.

José Luis Luri y Andrés Ortolá