jueves, 29 de julio de 2021

El túnel de la reina

 EL TÚNEL DE LA REINA

 

Las noticias sobre este misterio vienen de largo, incluso de siglos diría yo. Son varios los autores que lo nombran, unos sin verlo, otros dicen que lo han visto, la realidad es que a día de hoy sigue siendo un misterio el famoso túnel de la supuesta reina mora que bajaba a bañarse en la playa. Siempre hemos pensado que la leyenda se refería al túnel que existe en los Baños de la Reina y que se construyo para facilitar el acceso a un aljibe de la propia factoría de salazón de época romana de las tierras del Morelló.

 

La primera noticia escrita que conocemos nos la proporciona Matilde Frígola y Palavicino, propietaria de la masía fortificada de la Casanova. Matilde es autora de unas cartas que escribe a una amiga, entendemos que imaginaria, sobre la vida en la masía durante el verano de 1877. Esto es lo que nos cuenta, aunque se nos hace muy difícil el reconocer la pequeña galería que a día de hoy existe en los Baños con la descripción de Matilde.

La Casa nova, según las crónicas refieren, sirvió de palacio a una princesa árabe, y dicen que existe todavía un subterráneo, que, partiendo de aquel, terminaba en la orilla del mar, en el sitio donde se hallan aun los baños que el vulgo llama de la Reina mora.

Estos baños son obra hábil y delicado trabajo de los árabes, practicando en una roca que permite estar en la playa y disfrutar á la vez de las transparentes y límpidas aguas de mar adentro, así como también de aquel aislamiento absoluto que tan apreciado es por los mahometanos para sus mujeres.

Ninguno de los que allí vivimos hemos tratado jamás de descubrir el subterráneo: y sin duda porque a las castellanas de aquel castillo nos parece más cómodo el ir al aire libre a tomar los baños y ser conducidas por un carruaje, que atravesar aquel lóbrego pasadizo metidas en una litera, alumbradas por  antorchas y precedidas de esclavos.

 

Por mi, sé decir que prefiero á ese feudal aparato, unas botitas, que para el caso tengo, con finas suelas de alpargata, mi traje sin cola,  mi bastón-sombrilla y la compañía de mi hija, y un perrito que jugando corre con ella y se para cien veces en el camino hasta llegar de esta manera al término de mis diarias expediciones.

En cuanto á la litera, ¡ es ya tan antipático este mueble en nuestros días!.....Ignoro si esta antipatía nace de las ideas democráticas que todo lo invaden, ó del contraste que forma su lento caminar con el rápido y cómodo sistema de viajar moderno.

Además, la única entrada que hoy se conoce de este subterráneo es la que existe junto a los baños, y esta de tal manera cubierta de zarzas y de plantas acuáticas, y es tan extraño el género de vegetación que allí reina, que cuando algún curioso ha intentado visitarlo, los ruidos que han llegado hasta el, como de culebras que se arrastran entre la maleza,  de ecos y silbidos tenebrosos, de sus propias pisadas al sonar sobre un terreno húmedo, las fantásticas sombras que se proyectan sobre el musgo que cubre las paredes, y aquella atmósfera pesada, y aquella interminable profundidad, todo le ha obligado a retroceder, abandonando su proyecto.

Lo único que hay de cierto es que ni el subterráneo, ni la litera, ni los esclavos, ni las antorchas me han servido para otra cosa que para sugerirme alguna que otra idea romancesca, que ha logrado distraerme en mis ratos de ocio.

 

 

Matilde dice no conocer el lugar, pero habla en boca de otros que parece que si lo conocen. ¿se trata de una galería desconocida y que a día de hoy nadie ha conseguido localizar? ¿Se trata de una invención que ha corrido de boca en boca hasta hoy?. Si es así, ya venía de antiguo, la propia Matilde confiesa que se lo habían contado.

Pero veamos lo que nos relata Francisco de Asís Cabrera, el Capitán Cabrera de Benissa en una novela por entregas que publica en el Heraldo de Alicante a principios del siglo XX. Concretamente en 1910.

Al pie del quebrado Ifach dormido sobre las aguas, cuya frente hasta los cielos con orgullo se levanta, existen hoy los vestigios de los baños de Gulnara, a quienes el vulgo necio, Baños de la Reina llama. Varias piscinas hermosas sobre la piedra cortada, a cuyo fondo se llega bajando una escalinata, reciben por riachuelos del vecino mar las aguas, más adelante nos cuenta. Aun existe también la cueva por dó pasaba la bella indiana, evitando los rayos del sol que abrasan, Y gozando de las frescas cuanto deliciosas aguas, al volver desde los baños al lindo morisco alcazar.

 

En otro capítulo de la misma obra, nos cuenta; Bordeó el barco el magestuoso peñón, que de noche causaba pavor por su altura y corte vertical, hasta fondear en la orilla de una reducida playuela que dá paso á la hoy llamada “Cueva de la Reina” por unos y “Baños de Gulnara” por otros.

La cueva en efecto es maravillosa, capaz y deliciosa.

A su interior y por medio de un pequeñísimo canal, las aguas del mar forman una reducida laguna, á la que el vulgo denomina baños.

En efecto, de baños sirvió aquel pequeño depósito de aguas á Gulnara, nombre que entre los árabes tenia la hermosa Guanayara.

De ahí que aun hoy el ameno sitio sea conocido por “Baños de Gulnara”.

 

Francisco de Asís, nacido en Benissa y por tanto buen conocedor de estos lugares, no puede confundir la cueva existe en la base del Peñón, conocida también como Cueva de la Reina, con los Baños de la Reina. Es evidente que aunque su relato, podría estar idealizado o incluso exagerado, no ha cambiado tanto el entorno después de cuarenta años, para los que hemos correteado por esos lugares en la década de los cincuenta del pasado siglo, no encontrásemos nada que fuera asimilable al entorno que nos describe Cabrera.

Lo cierto es que el famoso túnel desde la Casanova a los Baños de la Reina ya forma parte de la historia local. Son muchas las generaciones de calpinos que algo oyeron contar.

Por si no teníamos bastante, veamos lo que nos cuenta el botánico Cavanilles en su visita a Calp en Mayo de 1792. Cavanilles hace un exhaustivo informe de lo que encuentra en tierras del Morelló. Parte de su informe lo dedica al pequeño túnel todavía existente.

 

La boca del corredor ó mina subterránea que Escolano llamó cueva mira al sur, y se excavo á pico como las paredes perpendiculares y el techo en arco de la mina. Esta tiene 5 palmos de ancho, 40 de largo, y 8 de altura, sucesivamente menor hacia el fondo, donde no llega á 6. Hay allí en el techo un agujero de dos palmos de diámetro, que en forma de chimenea sigue hasta lo alto de la loma, cubierta hoy día de arena, donde se cree existieron algunos edificios. Vista la estrechez del agujero y la poca comodidad de la mina, parece imposible que esta haya servido de entrada á los baños. Tal vez sirvió para dar salida á las inmundicias que pudieron acopiarse en las habitaciones; lo que se hace verosímil, porque aun se reconoce parte del canal que desde la boca torcía hacia el oriente; bien que está tan deformado, que apenas se puede adivinar á donde iba, y cual fue su figura.

Manuel González Simancas, arqueólogo y militar, viene a Calpe en 1907 y no nos concreta prácticamente nada sobre la supuesta cueva/túnel. González Simancas se limita a decirnos que tendrá una longitud de un kilómetro, lo cual nos lleva a pensar que en aquellos años existía o todavía introduce más misterio a este tema.

Después de todo lo expuesto el misterio continua sobre la leyenda del famoso túnel de la reina mora.

Andrés Ortolá Tomás

 

viernes, 7 de febrero de 2020

El AGUA EN CALP


Durante siglos el problema del agua en Calp ha sido endémico, solamente aliviado por el suministro proporcionado por algunas norias y pozos que se encontraban en el llano, y las más de las veces por el agua de lluvia acumulada en aljibes dentro de las propias viviendas, y las fuentes, muy escasas, en nuestro término.
La única aguada para los barcos era del llamado Pou dels Mariners en la playa de la Fosa. Pozo de agua algo salobre y que fresca se podía beber.
El botánico Cavanilles en su visita por estas tierras en 1792 ya hace referencia a esta agua "el agua para el pasto común tiene el defecto notado de las de la Marina; y aunque no lejos de la población nace otra en las faldas de un monte no la conducen o por falta de medios o porque se hallan bien con la que han bebido siempre"Creemos que Cavanilles se refiere a la Font de Gregori en las estribaciones del monte Oltá y que a principios del siglo XX hubo un intento de canalización hacia la población.

Llano del  Saladar y dels Estanys
Con anterioridad, durante muchos años, Calpe se servía mayoritariamente del llamado Pou Salat. Este pozo cuyas aguas nacen al mismo nivel del mar, proporcionaba a los calpinos un agua “salmaya”, allí bebían los ganados, los animales de carga y hasta los humanos. A este lugar, distante un kilómetro de la población, acudían varias personas que se dedicaban a la venta de agua a domicilio acarreándola en caballerías.
No se sabe a ciencia cierta la antigüedad del Pou Salat. El primer documento que hace referencia a este lugar son los planos levantados por motivo de la fortificación de la villa y que llevan fecha de Junio de 1745. En estos planos se hace referencia al "camino del Pozo Salado y las Salinas". En 1845 el diccionario Madoz nos dice de Calpe "no tiene aguada, sino de noria y algo salobre".
Puede que cueste imaginar que los calpinos usaran el agua salobre de este pozo para uso domestico, existiendo como existían, bastantes pozos y norias en todo el llano, aunque el agua de todas ellos era similar -con mejor o peor fortuna- a la del Pou Salat. Sólo la "Senia de Berlandina" en la cercanía de la salina tenia agua bastante aceptable.

Pou Salat y Timpan del Saladar
Todos estos pozos y norias; el de L`Enchinent, Nofre, Golechas, Vicent de la Casa, la senyoreta Amparitos, Torrat, Blai, Jaume Canals, Chimo la Santa, Cosme, don Domingo, Avargues, Feliu, etc., eran de uso particular y el Pou Salat era el único de uso público.
Ni siquiera el llamado Pou dels Mariners era de titularidad pública, pues se encontraba dentro de tierras privadas. Existía simplemente, una servidumbre de aguas para el Cuartel de Carabineros de la Fosa y los marineros principalmente. No sabemos la razón del porqué los carabineros y posteriormente los guardias civiles, seguían acudiendo al pozo y no hacían uso del gran aljibe con que contaba el cuartel en su patio central y que recibía el agua de lluvia de todos los tejados del cuartel.

La villa de Calp a principios del siglo XX
El “pou salat” en sus orígenes no tenía tejadillo de ahí las dos "picas" (pilas) de piedra, una a cada lado, para abrevar a los animales. Con posterioridad, al elevar la fábrica y añadir el tejadillo sólo quedó operativa la pila que da al Norte, instalándose un pozal con su correspondiente cadena. Aquí cabria hacer el inciso de que manos desaprensivas ayudadas por una máquina se llevaron hace algunos años una de las pilas para decorar un chalet.
Según nos comenta Jaume Pastor Fluxá en su obra Historia de Calp, en 1897 se limpia y arregla el pozo al coste de 15 pesetas y diez días de trabajo.
Nos cuenta Pedro Pastor en su obra Calpe, Gentes y Hechos (pag,163) el peligro que para la salud pública representaban estas aguas y la necesidad de buscar agua potable en abundancia, impulsaron a Joaquín Antonio Sendra de Monserrate, de Pego, casado en segundas nupcias con la calpina Encarnación García Avellá, a realizar costosos trabajos en el denominado Pou Roig, del término municipal de Calpe, pero lindante con el de Benissa, dando por resultado agua buena y abundante, que fue conducida hasta las inmediaciones del pueblo.
El día 15 de Mayo de 1878 fueron inaugurados los depósitos y solemnemente bendecidos por el párroco Antonio Pons”.
Si realmente el agua traída desde el lugar del Pou Roig era “agua buena y abundante” ¿porqué se seguían utilizando las aguas del Pou Salat, nueve años después? Ello nos lleva a suponer que; o no eran tan abundantes, que se encontraban bien con las de “toda la vida” o que el agua traída por Sendra hasta los depósitos de la “Font” era de pago, como es lógico suponer.
Aunque la realidad es que el agua traída desde el Pou Roig, aunque de buena calidad, no lo era en cuanto a la abundancia que en un principio se pretendía. En el mes de Abril de 1937 el consistorio calpino trata de solucionar  “el estado precario en que se encuentra la población por la escasez de agua, que puede decirse falta hasta para la vida de las personas; y no contando este municipio con recursos suficientes para una empresa de tanta magnitud como es la traída de las aguas potables para el abastecimiento de la población desde cuatro kilómetros de distancia”. Parece ser que las cañerías que desde el Pou Roig conducían el agua hasta los depósitos de la “Font” o eran pequeñas o estaban inservibles. Nuevamente, en Enero de 1939  el ayuntamiento se hace eco de “la suma escasez de agua para las necesidades del pueblo y la imperiosa necesidad de abastecimiento, acordándose por unanimidad que se mande una comisión a Valencia para la adquisición de moldes y activar en el mayor grado la construcción de tubos para la cañería de la fuente pública”.

Casco histórico de Calp en la década de los años 60
En aquellos años, algunas casas del casco histórico disponían de aljibes donde se almacenaba el agua de lluvia. Recordamos principalmente las casas de Trini Blai, Pepa la Crespa, la Perla, Casa Abadía, las Julias, Poller, Zaragoza, etc. Vendían agua de sus pozos; María La Santa en la Plaza de la Iglesia y Quica La Perla en la calle San José. A solo 5 céntimos de peseta el cántaro.  Varios vecinos se dedicaban a traer agua con burritos. El ti Vicent de Pesic, o el ti Jaume el Xufo y algún otro que no hemos identificado. Más adelante, el transporte se realizaba en carros, así se evitaba el penoso viaje a la fuente con el cántaro, tarea realizada en su mayoría por mujeres o adolescentes.
En Septiembre de 1947 el Ayuntamiento trata de captar nuevos acuíferos con el fin de llevar el agua hasta la población, este proyecto usaría parte de las instalaciones de Amparo Giménez Sendra (nieta del mayorazgo Sendra) propietaria de las aguas del Pou Roig. Parte fundamental de este proyecto era la construcción de unos depósitos que irían enclavados en la casa de la calle Virgen de las Nieves nº 9 que se encontraba en ruinas ( como lo está hoy en día) desde estos depósitos y a través de cañerías se distribuiría a las distintas fuentes que debían enclavarse en el casco de la población. Aunque, la dificultad de bombear las aguas hasta la plaza de la Villa debía ser complicada para la época. Las negociaciones con la señora Giménez Sendra nunca llegaron a buen término debido a las contradicciones y cambios de opinión planteados por la propietaria en cada momento.
El día primero de Enero de 1952, Amparo vende las aguas de la fuente al propietario del Peñón, José Más Capó, por el precio confesado de 300.000 pesetas.

El lavadero de la fuente de Calp
El día 3 de Marzo de 1955, la corporación municipal se reúne con el fin de “resolver el problema de las aguas potables”, manifiesta el Alcalde que después de muchas reuniones con el propietario “sin consecuencia alguna, en primer lugar por ser el filón de escaso caudal, para suministrar al pueblo del agua que se precisa, y en segundo lugar muy inferior al costoso gasto de tuberías de conducción, canalizaciones y demás que se requieren”. Seguidamente, el Alcalde propone la compra de agua de la vecina Altea, del propietario Antonio Salvá, el cual cuenta con unos terrenos con abundantes manantiales y que con la concesión de tres litros segundo, tendría unos costes de 600.000 pesetas. Lamentablemente en Mayo de 1956 esta solución es desestimada por la Corporación al constatar “la apatía manifiesta de la falta de interés de la empresa Aguas de Altea y del señor Salvá”.
Visto el fracaso del agua de la vecina Altea, la Corporación entabla conversaciones con Andrés Cabrera Ferrer el cual es propietario de unos pozos de fuente en Oltá. Finalmente, un informe de la Jefatura Provincial de Sanidad manifiesta que las aguas de Olta contienen nitratos y por tanto no son aptas para el consumo. Otro informe de fecha 11 de Junio de 1956 las declara aptas.
En aquellas fechas, la situación de abastecimiento era tan crítica, que los vecinos de Calp acudían al Pou Roig con cubos y cántaros, con este fin el Ayuntamiento pretende iniciar un expediente “por el derecho al aprovechamiento de las aguas, por más de veinte años de uso”.
A principios de 1962 se inician los trabajos de un nuevo pozo en el Barranco Salado, muy próximo al Mascarat y que había creado grandes expectativas. Con este fin, miembros de la Corporación se desplazan a Madrid para solicitar una subvención que sumar a la conseguida por la Diputación. Se hacía preciso instalar un grupo electrógeno para dar energía a las bombas de achique y un montacargas para la subida de los materiales. En Junio de 1963 las obras iban a buen ritmo y ya había construido un camino desde la carretera general hasta el pozo. Un informe del geólogo José Mª Rios (propietario de la Casita Blanca) que residía en Calp, dio pocas esperanzas de encontrar aguas en el pozo del Mascarat. Como así fue, al estar las aguas de dicho pozo contaminadas por yeso.

Torre y balsa de la salina y "senia" de Cosme en el Realet
En esas fechas ya se tenía conocimiento de que una empresa había encontrado agua abundante en el Algar y se inician los primeros contactos con la empresa Agriben S.A. Aunque aquí no acaban los problemas para los calpinos, en un primer análisis de Octubre de 1963 en los pozos de Agriben dan como resultado un índice de salinidad excesivo, con lo cual no son aptos para el consumo. Por este motivo, los avalistas retiran sus avales depositados en la Caja de Ahorros del Sureste y el Ayuntamiento acuerda anular el contrato con la empresa Agriben. El 25 de Mayo de 1964 el Ayuntamiento presidido por Mateo Zaragoza Pèrles acuerda contratar con la empresa Agriben “para el suministro de agua a la población” para antes del verano y lo firma con el consejero de la empresa Claudio Lopez de Atalaya. Aunque la empresa en Septiembre continuaba sin suscribir el contrato y el Ayuntamiento quería iniciar acciones judiciales por este hecho y el perjuicio de tener ya instaladas las tuberías en varias calles. Finalmente, el día 22 de Octubre de 1964 se firma el tan deseado contrato de suministro de agua potable a Calp, entre el alcalde Mateo Zaragoza Perles y Vicente Costa Avellá, concesionario de Agriben S.A. de las aguas del valle del río Algar. A la firma de este contrato, el Ayuntamiento compra 250 dotaciones de agua para los vecinos del casco urbano de Calp, a razón de 10.000 pesetas por dotación de 450 litros diarios. En esta compra, el señor Costa concede al Ayuntamiento un descuento del 20 por cien, para la realización de la red de distribución y de un depósito regulador, que se situará en la colina de la Ermita. En Mayo de 1965 todavía estaba para contratar dicho depósito. Una vez fueran liquidadas las 250 dotaciones, Agriben concedería 250 dotaciones más para todos los vecinos de Calp. El volumen de agua que la empresa se compromete a depositar en el depósito de la Ermita es de 112.000 litros diarios. Cabe hacer constar que un número inferior a 100 dotaciones ya habían sido contratadas directamente por algunos vecinos con Agriben.
La ermita del Salvador donde se construyó el primer depósito y el barranco del Pou Roig
A principios de  1980 y en una de las sesiones plenarias con motivo del Plan General de Ordenación Urbana se propone por parte de la Concejalía de Cultura que el vial que pasa sobre el Pou Salat se le haga una rotonda con el fin de preservarlo. Por la misma Concejalía en fecha 7 de Agosto de 1985 se propone al Pleno la restauración y adecentamiento del Pou Salat considerando al mismo como uno de los pocos vestigios históricos que nos quedan. El Pou Salat es restaurado en Junio de 1996.
Muchos de estos pozos y norias han desaparecido bajo el hormigón o el asfalto, los pocos que quedan en pie;  la “senia” del Pla de Feliu y Pou Salat son testimonios de un pasado del que cada vez nos quedan menos vestigios. Hasta el emblemático Pou dels Mariners ha tenido que acabar bajo una tapa de alcantarilla en una acera cualquiera de la Urbanización Santa Marta.
En la década de los 80 la llamada segunda guerra del agua de la Marina Alta, entre los agricultores y las poblaciones costeras que cada día demandaban más suministro de agua, llevo a rotura de tuberías y actos de presión por elementos incontrolados.
Una de las fuentes de fundición instaladas en el casco urbano y molino de la salina.
En Abril de 1985 nuevamente surgen problemas de abastecimiento de agua y desde el consistorio se inician varios proyectos para aumentar los caudales. Se perforan cuatro pozos en la partida de la Manzanera para suministrar agua a unas fuentes que se colocan en diferentes lugares de la población. Estas fuentes eran completamente autónomas de la red general. Se perfora otro pozo en la partida del Collado de Toix, dando como resultado agua salobre. Otro en el barranco de la Canuta. Otro en el Pou Roig. Las averías eran constantes; en Julio de 1985, el mismo día que se estaba sacando la bomba del pozo de Orba para su reparación, se quema la bomba del pozo de Lliber. El sacar una bomba desde los 400 metros de profundidad, conlleva una serie de trabajos que  duran día y medio, trabajando las 24 horas.
Durante esos meses, el pueblo de Orba, lógicamente alarmado por el descenso de los pozos, presiona para que se reduzcan los caudales a extraer y en base a esto, se acuerda que Agriben bombee 2 hectómetros cúbicos anuales, que sumados a los caudales de los pozos de Senija y al de Lliber dan un total de 3,8 Hm, anuales.
En aquellos momentos, en toda obra nueva es obligatorio la construcción de cisternas para almacenar agua, son muchos los propietarios que construyen aljibes o instalan depósitos en las viviendas para almacenar agua en previsión de los cortes de agua. Los cortes de agua llegan a durar hasta seis días, situación insostenible para la población. Agravado por una sentencia del Tribunal Supremo que ordena clausurar los pozos III y IIIBis de Orba en Noviembre de 1987. Creando una situación en nuestra villa de verdadera emergencia.
En 1988 se aprueba por parte del Ayuntamiento la compra de todas las instalaciones de la empresa, Agriben-Setursa, que hasta la fecha había suministrado agua a Calp. Desde este momento se inician los trámites entre la Diputación Provincial, el Ayuntamiento de la Vall de L’ Guart y Calp para el suministro del acuífero Mediodía a través de los pozos Lucifer.

                Calp en la década de los 60                          El Plá con varias "senias"
Con una población de derecho a Enero de 1988 de 10,732 habitantes, Calp consumía más de 6,5 millones de litros día y en verano cuando llegaban los veraneantes casi 10,5. Hoy en día que triplicamos esa población el consumo de agua es disparatado y con la sequía que tenemos, veremos cuanto tiempo nos dura el “estado de bienestar” que disfrutamos. Al paso que vamos puede que en el futuro tengamos que recurrir a las plantas potabilizadoras cuando se agoten o salinizen todos los acuíferos.

Andrés Ortolá Tomás

viernes, 31 de enero de 2020

El port de Calp

Desde la más remota antigüedad los pescadores de Calp han sufrido las dificultades de salir a faenar todos los días en busca de esa pesca que les tenía que proporcionar el sustento a ellos y a sus familias. Han sufrido vedas a lo largo de muchos años que les han dificultado el poder desarrollar un trabajo estable. Nuestra mar no ha sido, tradicionalmente, fácil de trabajar. Si añadimos a ello, el no tener un lugar de abrigo en el que poder resguardar las embarcaciones con plena seguridad.


Veamos los que nos cuenta José Sau Ivars en su obra Calp i el Posit de Pescadors: Los tres principales fondeaderos que ofrecen abrigo a las embarcaciones en demanda de fondeo en Calpe, se encuentran situados a una y otra parte del Peñón de Ifach. En la parte de levante, se encuentra el de la Fosa y en la parte de poniente, los del Bol y del Racó.
La bahía de Calpe, que tiene aproximadamente de 2,5 millas, comprende desde el morro de Toix situado al sur, y hasta el Peñón de Ifach, situado al norte. En el centro y a los pies del casco urbano se encuentra el antiquísimo fondeadero o puerto histórico del Bol, que entre 1790 y 1848 servia de puerto para refugio de embarcaciones dedicadas a las faenas de la pesca y para las que se dedicaban a cabotaje (transporte de mercancías) a Barcelona y a Mallorca en los tiempos de veda.
La playa del Bol era una cala que no solo se fondeaban las embarcaciones con buena mar, sino que servia de varadero para el secado, pintado y reparación de embarcaciones.


Otro abrigo del litoral de Calpe era el del Racó, que se encuentra situado a los pies del Peñón de Ifach y que ofrecía resguardo a las embarcaciones que fondeaban con casi todos los vientos, a excepción de los que vienen del sur, el llamado migjorn, de grave recuerdo para la flota pesquera de Calpe. Este abrigo ya viene descrito en el derrotero Costas de España en el Mediterráneo, de Tofiño de San Miguel, nacido en Cadiz en 1732, y publicado en 1780. El Peñón de Ifach, con su saliente, divide el litoral calpino en dos partes y que dependiendo de la dirección de los vientos, ofrecen refugio a las embarcaciones fondeadas. Por una parte, están las playas situadas al sur (el Racó y el Bol) que ofrecen refugio a los vientos del primer cuadrante. Por otra parte, está la playa de la Fosa, al norte, que ofrece refugio a los vientos de poniente y del sur. Es una cala suficientemente abrigada, dotada de una restinga, barra, ubicada a lo largo de la playa donde rompe y desbrava la mar cuando hay temporal de levante dejando el interior de la misma con una relativa calma. Para poder sortear por el día la peligrosa barra y entrar en la playa por la canal, situada al sur de la playa, se hacia por medio de la enfilación, o sea, sobreponer o enfilar dos postes de madera, uno cerca de la playa y otro algo más lejos y también guiándose por las señas del Tossal del Cosentari por el centro del hito conocido como Mamelles dels Lleus. Por la noche, se enfilaban dos luces blancas que brillaban instaladas encima de los postes y con ello se marcaba el rumbo para entrar sin peligro. Este abrigo ha venido utilizándose hasta 1945.
Sumamente interesante la descripción que nos hace Pepe Sau y que demuestra la dificultad que tenían los pescadores calpinos al no disponer de un abrigo en condiciones.


La dificultad de los abrigos, tanto del Racó como del Bol, estribaba, en el caso del Racó, de los vientos que en forma de remolinos bajaban de las cumbres del Peñón, y en el caso del Bol estar más en mar abierto y por tanto, era utilizado en mayor medida, dada su cercanía al casco urbano, para sacar las embarcaciones durante las vedas y para su mantenimiento. Debido a esta circunstancia, el abrigo más utilizado era el de la Fosa. No es hasta Marzo de 1863 en que se empieza el primer camino para conectar nuestra población con la playa (no se especifica a que playa) y por parte de Obras Públicas se determina que; Con objeto de que se efectúen con acierto y con la conveniente economía las obras del camino que construye el pueblo de Calpe, para unirse á la playa, se ha dispuesto destinar á aquel punto un auxiliar facultativo que se encargue de la dirección de los trabajos. Ver...http://historiadecalp.net/carretera.htm
Desde Julio de 1852 existía un fielato de Aduana en la playa del Bol, con el fin de exportar los diferentes frutos del país. Algarrobas y almendras principalmente.
Muchos años más tarde, en 1929, el Pósito de Pescadores se propone la construcción de un camino para poder acceder a la playa del Racó. Un año más tarde, el 26 de diciembre de 1930, los asociados del Pósito, convocan una reunión con todas las autoridades correspondientes para la construcción del tan deseado refugio. Se crea una comisión gestora al efecto de iniciar los trámites. Pocos meses después y debido al incumplimiento de alguna de las partes, quedan sin efecto los acuerdos.

Era tal la necesidad del puerto, que nuevamente se intenta con una nueva comisión que en esta ocasión viaja a Madrid a entrevistarse con el Ministro de Fomento.
El 17 de Septiembre de 1934 es aprobado el proyecto de las obras de máxima utilidad para servicio de los pescadores de Calpe. Posteriormente, un decreto del Ministro de Obras Públicas fechado en 13 de Abril de 1935 da luz verde al proyecto.
El día 6 de Junio de 1935 las obras del puerto de Calp son adjudicadas en pública subasta a la empresa de Benjamín de la Vía y Llantado (los vascos) e por la cantidad de 477.278,28 ptas. Las obras se inician el 26 de Octubre de 1936 y se paralizan a principios de 1938, en pleno Guerra Civil.
Ante el temor de que las obras queden estancadas en el tiempo, el Ayuntamiento calpino acuerda el 28 de Octubre de 1940, que una comisión encabezada por el alcalde Ambrosio Ferrandiz se desplace a Madrid. La gestión no da el resultado esperado y el 23 de Diciembre de 1940 el Director General de Puertos desestima la petición del Pósito y del Ayuntamiento. A partir de este momento se traslada la petición a la Comisión Administrativa del Puerto de Dénia, sosteniendo que; la continuación de las obras es ineficaz y, por lo tanto, se redacta un nuevo proyecto reformado, partiendo del aprovechamiento de la parte de dique construido y de una estricta economía, se procure obtener la máxima protección para las embarcaciones refugiadas en el puerto.


El 1º de Junio de 1941 el Ayuntamiento bajo la presidencia del nuevo alcalde Bernardo Sala, reinicia las conversaciones con el Pósito de Pescadores y acordando lo siguienteel Ayuntamiento se compromete ante el estado a aportar la subvención del 25 por cien del importe total del coste de las obras del proyecto reformado, siempre que el Pósito de Pescadores de Calpe, como representante genuino de la industria pesquera local, formalice un acuerdo, en virtud del cual se comprometa a satisfacer al mismo, el 70 por 100 del importe de la referida subvención, quedando el 30 por 100 restante a cargo directo de la Corporación Municipal.
El 1º de Diciembre de 1943 todavía no se había firmado el compromiso entre el Ayuntamiento y el Pósito. A este respecto, el Ingeniero Director de las obras requiere al Ayuntamiento que formalice su compromiso de aportar el 25 por ciento. En estos momentos el presupuesto asciende a 2.811.412.10 ptas. La Corporación queda a la espera de formalizar el acuerdo con el Pósito.
A primeros de Febrero de 1944, Vicente París, propietario del Peñón, ofrece toda la piedra que pueda hacer falta, gratuitamente en beneficio de los calpinos.
Finalmente, el Ayuntamiento pleno en sesión extraordinaria del 2 de Marzo de 1944, y ya con el compromiso escrito del Pósito de Pescadores, se reafirma en el total apoyo del Ayuntamiento al proyecto firmado por el ingeniero Juan B. Alcaraz. A tal fin el Alcalde se traslada a Madrid para presentar las actas del compromiso tanto del Pósito como del Ayuntamiento de Calp.
Las peticiones de las gentes de Calp cuentan en aquellos años con la ayuda inestimable del Gobernador José Mª Paternina que contribuye con sus gestiones a que el proyecto y las obras vayan a un buen ritmo.


A final de Agosto de 1944 se adjudica la obra del puerto a Manuel Berenguer Rocamora por 3.193.545,79 pesetas. La piedra que en su día el propietario del Peñón, Vicente París Morlá, ofreció gratuitamente al Ayuntamiento es vendida por este al contratista. En principio, el contratista ofrece 50.000 ptas, por la totalidad. Pero, tanto el Pósito como el Ayuntamiento, estiman que debido a la cercanía y a la cantidad ( unas 100.000 toneladas) la cantidad debería ser de 100. 000 ptas.
A lo largo de la construcción de las escolleras y debido a la precaria situación que atravesaba España, sobre todo en escasez de cemento, este se traía al principio de las canteras de San Vte. del Raspeig (Alicante) a 231, 32 ptas. la tonelada. Más tarde, ya en 1949, desde Vallcarca en Barcelona. El coste en este caso es de 362, 28 ptas. El cemento venía en barco. La falta de cemento, tuvo como consecuencia que el contratista no pudiese cumplir con los plazos estipulados y se vio obligado a pedir varias prorrogas, en 1948, 51 y 1953.
La piedra para las escolleras fue extraída de la ladera del Peñón y transportada a pie de obra por un pequeño tren cuyo maquinista fue Laureano Llinares Grau, hijo del encargado de las obras, Juan Llinares.


La necesidad del puerto para los pescadores de nuestra Villa era patente durante décadas. Fueron muchos los barcos que por causa de no tener refugio, a lo que habría que añadir la falta de carburantes, sobre todo, en la posguerra. Para entender lo que pasaba en el Calp de la década de los cuarenta, es muy aclaratoria la editorial que publica el cura Vicente Llopis en su hoja parroquial de fecha 3 de Octubre de 1943 y que titula: ¿Que pasa en Calpe? Desde mediados del pasado mes van desfilando por la casa abadía en plan de despedida queridos feligreses que, muy a pesar suyo, la lucha por la vida les arranca del pueblo natal para trasplantarlos a las costas del Sur de España.
Esta emigración alarmante empezada hace algunos años y que hoy traspasa los justos límites, plantea entre nosotros un grave problema al privarnos de nuestra preciosa flota pesquera, que es de las mejores de la provincia y que constituye la única fuente de riqueza de Calpe.
De los noventa y tantos barcos que tenemos, sólo once (cuatro veleros y siete motores) pescarán este año en Calpe, y quizá un día no lejano sintamos el dolor de vernos privados de todos.
Así se explica la escasa población de Calpe, que pudiendo tener más de 4.000 almas, no llega en la actualidad a las 2.000.
¿Por qué esta emigración? ¿Por qué nuestra flota surca otros mares y nuestros paisanos pueblan otras costas? ¿Acaso los salmonetes y merluzas que rondan al Peñón de Ifach no son ya los más sabrosos de España? ¿Es que los hijos de Calpe no idolatran como antaño la patria chica y sienten ansias de otros mares y otras costas?
La respuesta sale a flor de labios de todos los que, para dicha nuestra, nos hemos podido quedar al abrigo del Peñón y al calor del Santísimo Cristo del Sudor. La respuesta es voz unánime de protesta de todos los que, sangrando el corazón, han tenido que ausentarse del pueblo natal.
Calpe no tiene un pequeño puerto de mar que de seguridad a su flota. Casi todos los años vemos con dolor romperse las amarras de alguno de nuestros barcos y hacerse astillas contra el acantilado de Ifach.
Se impone, pues, la dispersión de nuestra flota y la emigración de nuestros hermanos y, por consiguiente, la muerte de Calpe.
¿Solución? Cae por su propio peso. Inmediata construcción del puerto, cueste lo que cueste y pase lo que pase. El puerto es la vida de Calpe; es el centro a cuyo alrededor se han de agrupar esos centenares de familias que en lejanas costas están deseando vivamente volver al pueblo con sus barcos y con sus riquezas. Calpe con puerto será un pueblo grande y rico; sin puerto será un villorrio miserable llamado a desaparecer.


Años más tarde, el 3 de Julio de 1957 se entregan las obras del tan deseado puerto de Calp. Aunque quiso la fatalidad que, sólo un año después, el 22 de Diciembre de 1958, víspera de Navidad, un gran temporal del sur, destruye el dique y el contradique, hundiendo muchas de las embarcaciones que se encontraban fondeadas en su interior y otras que encallan en la playa del Racó. Y no sólo eso; a finales del año siguiente, otro temporal acaba con lo poco que quedaba.
A partir de ahí se reforman los diques dándoles una mayor altura y se alarga la escollera principal. El resto forma parte de la historia reciente.

Andrés Ortolá Tomás


Emigrantes calpinos en Argelia


Emigrantes calpinos en Argelia

La escasez documental sobre la importantísima corriente migratoria a Argelia desde las atormentadas costas levantinas durante algo más de un siglo, impide tener un conocimiento certero de la enorme repercusión social del fenómeno por épocas y poblaciones de origen. Los archivos municipales de algunas localidades cuentan con expedientes administrativos que pueden arrojar alguna luz sobre periodos puntuales, situación social y económica de sus emigrantes, y otras vicisitudes personales. Mas las incompletas reseñas estadísticas, casi inexistentes manifiestos de movimientos de pasajeros por puertos y expedición de pasaportes, etc, componen en global una información dispersa y sin cohesión que difícilmente puede evidenciar la magnitud de la corriente y sus múltiples consecuencias; y aún menos documentar fielmente aspectos sociales y humanos que se manifestarían de gran interés.
Tal como sucede en nuestros días, la emigración clandestina ocultó la dimensión real del fenómeno, en muchos casos por la imposibilidad para muchos expedicionarios de  obtener los pertinentes pasaportes por problemas legales. La falta de ahorros suficientes para cubrir los gastos del viaje, o incluso la existencia de un mercado negro de tráfico de inmigrantes que realizaba las travesías en condiciones deplorables, son otros de los motivos que ocultan la verdadera realidad de la situación.
Hacia 1830, un velero con viento favorable podía cubrir el trayecto en apenas quince horas. Fundamentalmente el traslado se realizaba en bajeles franceses de unas 30 toneladas que podían albergar hasta unos 200 pasajeros. Esta condición de proximidad junto a la miseria provocada por la falta de tierras para trabajar o las sequías, serían las principales causas originarias de la emigración, sin olvidar los casos de exilio político o simple huida de la Justicia.
Hacia 1848 se calcula que son unos 20.000 los alicantinos residentes en suelo africano según  Roca de Togores. Mas en este momento comienza a plantarse seriamente la situación por el gobierno francés ante la falta de trabajo estable y aumento de la delincuencia en sus tierras coloniales. Al mismo tiempo, la permisividad mostrada ante el hecho por el gobierno español, que contemplaba este escenario como una solución más que como un problema, generó situaciones conflictivas a nivel consular y diplomático.
Pero si preocupante se mostraba la corriente migratoria de “cigüeña” para el país receptor, la instalación definitiva de los emigrantes en la colonia se consolidó en una realidad indeseable que convenció a las autoridades a plantear una legislación que favoreciera o incluso obligara a la naturalización de sus residentes en evitación de que sus dominios norteafricanos se convirtiesen en tierras habitadas mayoritariamente por extranjeros.
Los alicantinos fueron muy poco proclives a tomar la carta de natural francés, aunque la obligatoriedad, y en muchos casos los nuevos lazos familiares contraídos con ciudadanos franceses o de otras nacionalidades, terminaran por conminarles a tomar esta trascendental decisión.
Recomendamos el trabajo de Bonmatí Antón: “La emigración alicantina a Argelia”, publicado en 1989 por la Universidad de Alicante, para el lector que se sienta especialmente atraído por este interesante tema. Nosotros, por nuestra cuenta, pretendemos ahondar en los aspectos relativos a la corriente original calpina, con la aportación de algunos retazos documentales que, esperamos, se vean ampliados en un futuro cercano tal como se indicará. En todo caso, estas reseñas pertenecen a los hijos de Calpe y descendientes que hicieron patria en una tierra extraña. Vayan con estas líneas nuestro homenaje a su memoria.

 Relación de calpinos que contrajeron nupcias este año en la emigración argelina:

27 de Abril.- Bernardo Crespo, nacido en Calpe, el dia 16 de Septiembre de 1848, hijo de Antonio y Josefa Tur, que casa con la argelina Jeanne Triay, nacida el 20 de Abril de 1838.
2 de Julio.- José Llorca Pérez, natural de Benidorm, nacido el 14 de Febrero de 1854, casa con la calpina Maria Rita Ferrer Perles, nacida el 23 de Febrero de 1859, hija de Francisco y Ángela.
12 de Diciembre.- Joaquín Uso Beltrán, nacido en Almazora el 6 de Marzo de 1852, casa con la calpina Esperanza Ferrer Perles, nacida el 8 de Diciembre de 1849, hija de Francisco y Ángela. Ella en segundas nupcias.

 También reseñamos matrimonios anteriores:
8 de Marzo de 1879.- Juan José Tuduri Casanovas, nacido el 30 de Octubre de 1840 en Alayor, casa con la calpina Maria Montaner Boronat, hija de José y Josefa.
8 de Junio de 1878.- Francisco Orozco Llinares, de Benidorm, nacido el 27 de Febrero de 1848, casa con la calpina Teresa Montaner Boronat, nacida el 9 de Noviembre de 1853, hija de José y Josefa.
2 de Febrero de 1876.- Antonio Llorca Pérez, de Benidorm, casa con Laura Tomás Blanquer, de Calpe, nacida el 12 de Agosto de 1857, hija de Pedro y Marina.
26 de Diciembre de 1874.- Francisco Ferrer Perles, de Calpe, nacido el 11 de Abril de 1852, hijo de Francisco y Ángela, casa con la dianense Vicenta Moltó, nacida el 1 de Abril de 1854.
20 de Agosto de 1873.- Salvador Boronat Roselló, marinero de Calpe, nacido el 6 de Diciembre de 1844, hijo de Salvador y Rosa vecinos de Calpe, casa con la calpina Ángela Boronat Mulet, nacida el 30 de Noviembre de 1852, hija de Francisco e Isabel, vecinos de Orán.
13 de Agosto de 1870.- Pedro Pastor Crespo, calpino, nacido el 16 de Noviembre de 1843, hijo de José y Mariana, casa en Orán con María Josefa Martínez Marín, nacida el 23 de Julio de 1847 en Guardamar, hija de José y Maria.
26 de Noviembre de 1870.- Francisco Tur Crespo, de Calpe, nacido el 8 de Junio de 1837, hijo de José y Maria, casa con María Josefa Roma Bruny, de Beniardá, nacida el 16 de Marzo de 1845, hija de Joaquín y Carmela.
1 de Marzo de 1869.- Landré de la Sauge, que casa con la calpina Esperanza Ferrer Perles, nacida el 8 de Diciembre de 1849, hija de Francisco y Ángela.
4 de Diciembre de 1867.- José Boronat Martí, nacido 2 de Marzo de 1838 en Calpe, hijo de José y Josefa, llevando más de 3 años en Argelia, comerciante en Beni Saf, casa en Orán con María Pastor Reus, nacida el 18 de Septiembre de 1939 en Calpe, hija de Pedro y Damiana,  presentes el día del matrimonio.

 Fallecimientos de calpinos:
29 de Julio de 1881.- Maria Rita Perles Tur, de 20 años, soltera, hija de José y Teresa.      
18 de Junio de 1878.- Juan Martí, de 75 años.
1 de Febrero de 1876.- Pedro Roselló Montaner, de 24 años, de Pedro y Teresa, viuda Teresa Montaner.
25 de Noviembre de 1857.- Josefa Sau, de 80 años, hija de Santiago y Maria, viudo Francisco Blanquer.


 Calpinos naturalizados franceses por fecha  y lugar de nacimiento:
BDL de 1890. 1º trimestre n° 33175: Jaime Ferrer, pescador, nacido en Oliva el 10 de Diciembre de 1841 y su esposa Angèle Boronat, nacida el 15 de Noviembre de 1842 en Calpe. Sus hijos también calpinos, Jacques Ferrer Boronat, nacido el 8 de Febrero de 1873, y Salvador Ferrer Boronat, nacido el 14 de Abril de1875.
BDL de 1894. n° 2682. Francisco Ferrer, nacido en Calpe el 12 de Junio 1853 y su hijo Juan, nacido el 17 de Enero de 1869 en Calpe, vecinos de Arzew.
BDL de 1877. Damián Boronat Perles, nacido el 13 de Septiembre de 1829 en Calpe, casado con Madeleine Boronat de Calpe,  y sus hijos Jacques , Jean , Damián, Pierre, François, Marie y Angèle, tuvo  una concesión en Targa donde hacia 30 años que era labrador.
n° décreto 3063/74  José Femenía Morató, 2º semestre 1875. Marinero, nacido el 13 de Enero de 1849 en Calpe , más de 3 años en Argelia viviendo a Alger, hijo de Jacques Femenía y Madeleine Morató, difuntos. Testimonios: Cosme Llinares, capitán marino de 48 años, Onofre García, negociante de 39, y Genaro Barone, capitán de 46.
n° de décreto : 3396 1º trimestre 1900. Pedro Pastor Martínez, calpino, nacido el 4 de Junio de 1879, labrador, hijo de Pedro y Josefa.
Una asociación cultural francesa ha realizado un meticuloso trabajo de recogida de datos pertinente a más de 46.000 inmigrantes en tierras de Argelia, naturalizados franceses durante el período 1830 a 1923, provenientes de países como Italia, España, entre otros. Los expedientes de estos “nuevos franceses” se encuentran localizados en los llamados “Archivos Departamentales l’Hérault et du Gard”. Estos dossieres personalizados contienen una rica información sobre el individuo en cuestión, aportando datos sobre su estado civil, partidas bautismales, y diversos detalles sobre la familia y vida del interesado. Estos archivos se hallan depositados en el CARAN (Centre d’accueil et de recherche des archives nationales) de Francia

 - www.archivesnationales.culture.gouv.fr - dependiente del Ministerio de Cultura francés.
Mientras que en España el acceso a los fondos históricos es fácil, y normalmente el trato de los funcionarios exquisito –incluso para los investigadores franceses- nuestros intentos para obtener los expedientes de los calpinos naturalizados han fracasado por la falta de colaboración y facilidades de los servicios en cuestión. Emplazamos a los responsables del Ayuntamiento de Calpe a realizar las gestiones necesarias para recuperar este rico acervo cultural que bien podría paliar en parte nuestra triste carencia de fondos documentales históricos.
A continuación relacionamos los individuos calpinos naturalizados en Argelia, con los datos que obran en nuestro poder, -desgraciadamente no podemos señalar segundos apellidos por el uso común europeo de no consignarlos en expedientes administrativos- aportando donde cabe, los datos del boletín-dossier correspondiente, para una posterior investigación:

 RELACIÓN DE NATURALIZADOS CALPINOS NACIDOS ANTES DEL 1 de Enero de 1882.
ADROVER, Roque. Nacido el 11 de Marzo de 1833 en Calpe.
AVARGUES, (Llorca de casada), María del Carmen. Nacida el 16 de Agosto de 1859 en Calpe.
AVARGUES, (Sau de casada), Josephe. Nacida el 30 de Octubre de 1848 en Calpe.
AVARGUES, Anna-Maria. Nacida el 13 de Enero de 1865 en Calpe.
AVARGUES, Isabel. Nacida el 17 de Marzo de 1863 en Calpe.
AVARGUES, José. Nacido el  30 de Noviembre de 1867 en Calpe.
AVARGUES, Joseph. Nacido en 1834 en Calpe.
AVARGUES, Juan. Nacido el 27 de Octubre de 1865 en Calpe. Nat: Julio 1913. (110-492).
AVELLÁ, Benito. Nacido el 9 de Octubre de 1851 en Calpe.
BALAGUER, Salvador. Nacido el 29 de Junio de 1874 en Calpe. Nat: Diciembre 1925. (492-26)
BELTRÁN, Joseph. Nacido en 1834 en Calpe.
BORONAT, (Ferrer de casada), María Rosa. Nacida el 15 de Julio de 1835 en Calpe.
BORONAT, Angéle. Nacida el 15 de Noviembre de 1842 en Calpe.
BORONAT, Anna. Nacida el 24 de Abril de 1861 en Calpe.
BORONAT, Francisca. Nacida el 20 de Abril de 1854 en Calpe.
BORONAT, Francisco. Nacido el 20 de Noviembre de 1860 en Calpe.
BORONAT, Francisco. Nacido el 30 de Agosto de 1864 en Calpe.
BORONAT, François. Nacido el 19 de Julio de 1822 en Calpe.
BORONAT, Jean. Nacido el 11 de Septiembre de 1863 en Calpe. Nat: Junio 1909. (12-3500).
BORONAT, José. Nacido el  2 de Marzo de 1838 en  Calpe.
BORONAT, José. Nacido el 11 de Marzo de 1859 en Calpe.
BORONAT, Louis. Nacido el 11de Enero de 1878 en Oran.
BORONAT, Pedro. Nacido el 5 de Marzo de 1865 en Calpe. Nat: Enero 1905. (3895-1283).
BORONAD, Pedro. Nacido el 12 de Enero de 1862 en Beni Saf.
BORONAT, Pedro. Nacido el 8 de Septiembre de 1859 en Calpe. Nat: Noviembre 1903. (3762-343).
BORONAT, Pierre. Nacido el 5 de Agosto de 1866 en Mustapha.
BORONAT, Salvador. Nacido en 1845 en Calpe.
CLIMENT, Angele. Nacida el 16 de Mayo de 1857 en Calpe.
CONSTANTINI, Jaime. Nacido en 1830 en Calpe.
CONSTANTINI, Josefa. Nacida el 1 de Octubre de 1859 en Orán.
CONSTANTINI, Nicolás. Nacido en 1833 en Calpe.
CRESPO, Angele. Nacida el 12 de Febrero de 1877 en Calpe.
CRESPO, Angelina. Nacida el 13 de Febrero de 1871 en Calpe.
CRESPO, Jaime. Nacido el 20 de Abril de 1847 en Calpe.
ESPOSITO, Antonio. Nacido el 26 de Junio de 1860 en Calpe.
FEMENIA, José. Nacido el 15 de Enero de 1849 en Calpe.
FERRER Valero, Josefa. Nacida el 7 de Septiembre de 1856 en Calpe.
FERRER, Francisca, de Mata. Nacida el 17 de Mayo de 1878 en Calpe.
FERRER, Francois. Nacido el 12 de Junio de 1853 en Calpe.
FERRER, François. Nacido el 13 de Febrero de 1852 en Calpe.
FERRER, Francois. Nacido el 8 de Junio de 1823 en Calpe.
FERRER, Jacques. Nacido el 18 de Abril de 1833 en Calpe.
FERRER, Jacques. Nacido el 8 de Febrero de 1873 en Calpe.
FERRER, Marcos. Nacido el 6 de Mayo de 1858 en Calpe. Nat: Agosto 1907. (4192-2655).
FERRER, Salvador. Nacido el 14 de Abril de 1875 en Calpe.
FONT, Jean. Nacido en 1830 en Calpe.
FORNET, Felipe. Nacido el 10 de Julio de 1863 en Calpe.
FORNET, Joseph. Nacido el 11 de Agosto de 1830 en Calpe.
FORNET, Pedro. Nacido el 31 de Julio de 1862 en Calpe.
FORNET, Vicente. Nacido el 27 de Mayo de 1866 en Calpe.
FORNET, Vincent. Nacido el 12 de Noviembre de 1857 en Calpe.
GARCÍA, Antonio. Nacido el 15 de Marzo de 1864 en Calpe.
GARCIA, Antonio. Nacido el 7 de Mayo de 1880 en Calpe. Nat: Septiembre de 1926. (10225-26).
GARCIA, Francisca. Nacida el 23 de Diciembre de 1860 en Calpe.
GARCÍA, Jaime. Nacido el 20 de Mayo de 1857 en Calpe.
GARCIA, Jean. Nacido el 29 de Mayo de 1861 en Calpe.
GARCÍA, Josefa. Nacida el 13 de Octubre de 1881 en Calpe.
JORRO Ferrer, José. Nacido en 1828 en Calpe.
JORRO, Jean. Nacido el 25 de Octubre de 1844 en Calpe.
JORRO, José. Nacido el 26 de Septiembre de 1855 en Calpe.
MARTÍ, Antonio. Nacido el 30 de Septiembre de 1858 en Calpe.
MARTI, casada con Preto, Francisca. Nacida el 7 de Enero de 1858 en Calpe.
MARTI, Francisco Nacido el 23 de Enero de 1855 en Calpe.
MARTI, Jose. Nacido el 1 de Mayo de 1848 en Calpe.
MARTÍ, Josefa. Nacida el 12 de Marzo de 1849 en Calpe.
MARTI, Rosalie. Nacida el 5 de Junio de 1832 en Calpe.
MARTI, Virginia. Nacida el 28 de Mayo de 1862 en Calpe.
MARTINEZ, Antonio. Nacido el 26 de Diciembre de 1840 en Calpe.
MARTINEZ, Joseph. Nacido en 1824 en Calpe.
MARTÍNEZ, Roque. Nacido el 8 de Enero de 1849 en Calpe.
MOLINA, Antonio Roque. Nacido el 14 de Octubre de 1869 en Calpe.
MOLINA, Jaime. Nacido el 1 de Junio de 1856 en Calpe.
MOLL, Juan. Nacido el 24 de Marzo de 1852 en Calpe.
MOLL, María. Nacida el 29 de Diciembre de 1877 en Calpe.
MONTANER, Antoinette. Nacida el 17 de Diciembre de 1868 en Calpe.
MONTANER, Joseph. Nacido el 19 de Marzo de 1839 en Calpe.
MORAGUES, Clara. Nacida el 7 de Agosto de 1860 en Calpe.
MORAGUES, Michel. Nacido el 30 de Noviembre de 1854 en Calpe.
MORAGUES, Vicenta. Nacida el 24 de Enero de 1862 en Calpe.
MORALES, Jean. Nacido el 5 de Noviembre de 1832 en Calpe.
MORATO, Bartolomé. Nacido el 30 de Marzo de 1880 en Calpe.
MORATO, Francisca. Nacida el 12 de Septiembre de 1870 en St Denis du Sig.
MORATO, Francisco. Nacido el 12 de Marzo de 1880 en Oran.
MORATO, José. Nacido el 17 de Julio de 1865 en Oran.
MORATO, Juan. Nacido el 6 de Agosto de 1854 en Calpe. Nat: Enero 1905. (3895-1279).
NARBO, Pierre. Nacido en 1846 en Calpe.
NARBO, Sauveur. Nacido en 1844 en Calpe.
PAREDES, José Maria Andres. Nacido el 9 de Noviembre de 1857 en Calpe.
PASTOR, José. Nacido el 12 de Marzo de 1865 en Calpe.
PASTOR, Maria. Nacida el 18 de Septiembre de 1839 en Calpe.
PERLES, Antoine. Nacido el 25 de Agosto de 1867 en Boutharoum.
PERLES, Antoine. Nacido el 25 de Agosto de 1867en Boutharoum.
PERLES, Damián. Nacido el 3 de Septiembre de 1829 en Calpe.
PERLES, Dominique. Nacida el 8 de Marzo de 1852 en Calpe.
PERLES, Jean. Nacido el 1 de Abril de 1836 en Calpe.
PERLES, Josefa. Nacida el 28 de Noviembre de 1867 en Calpe.
PERLES, Juan. Nacido el 21 de Abril de 1871 en Calpe.
PERLES, Thérèse. Nacida el 14 de Marzo de 1860 en Alger.
PRETO, José. Nacido el 13 de Septiembre de 1848 en Calpe.
ROSELLÓ, Beatriz. Nacida el 5 de Mayo de 1839 en Calpe.
ROSELLO, Christophe. Nacido el 9 de Agosto de 1852 en Alger.
ROSELLÓ, Jaime. Nacido el 18 de Agosto de 1848 en Calpe.
ROSELLÓ, Jaime. Nacido el 19 de Enero de 1872 en Calpe.
ROSELLÓ, Pedro. Nacido el 11 de Octubre de 1874 en Calpe.
SALA, José. Nacido el 22 de Septiembre de 1874 en Calpe. Nat: Marzo 1923. (342-848).
SALA, casada Martí, María Angela. Nacida el 8 de Noviembre de 1855 en Calpe.
SANCHIS, casada Espí, Teresa. Nacida el 30 de Enero de 1844 en Calpe.
SAPENA, Pierre. Nacido el 3 de Marzo de 1842 en Calpe.
SAU, Antonio. Nacido el 25 de Mayo de 1881 en Calpe.
SAU, Jaime. Nacido el 28 de Junio de 1855 en Calpe.
SAU, Joseph. Nacido el 22 de Febrero de 1861 en Calpe.
SAU, Joseph. Nacido el 22 de Noviembre de 1836 en Calpe.
SAU, Juan. Nacido el 13 de Diciembre de 1872 en Calpe.
SAU, Pedro. Nacido el 5 de Octubre de 1867 en Calpe.
SAU, Pierre. Nacido el 5 de Mayo de 1867 en Calpe.
SAU, Vicente. Nacido el 20 de Noviembre de 1857 en Calpe.
SAU, Vicente. Nacido el 7 de Noviembre de 1870 en Calpe.
SEBASTIÁN. (Torregrosa de casada), Josephine. Nacida el 21 de Mayo de 1870 en Calpe.
SERRA, Antoine. Nacido el 15 de Febrero de 1860 en Calpe.
SIGNES, Maria. Nacida el 24 de Abril de 1856 en Calpe.
THOMAS, François. Nacido el 17 de Mayo de 1858 en Calpe.
THOMAS, Jacques. Nacido el 23 de Mayo de 1865 en Calpe.
THOMAS, María. Nacida el 5 de Diciembre de 1875 en Beni-Saf (Oran).
THOMAS, Pierre. Nacido el 27 de Abril de 1862 en Calpe.
THOMAS, Pierre. Nacido el 31 de Octubre de 1832 en Calpe.
TUR, casada con Zaragoza, Catalina. Nacida el 29 de Junio de 1863 en Calpe.
TUR, Diégo. Nacido el 20 de Abril de 1830 en Calpe.
TUR, Jacques. Nacido el 6 de Marzo de 1880 en Douaouda (Koléa)
VALERO, Francisco. Nacido el 25 de Octubre de 1855 en Calpe. Nat: Agosto de 1911. (64-644).
VALERO, Joseph. Nacido el 4 de Abril de 1870 en Calpe.
ZARAGOZA, Antoine. Nacido el 12 de Noviembre de 1864 en Calpe. Nat: Mayo 1903. (3744-467).
ZARAGOZA, Francisco. Nacido el 31 de Diciembre de 1853 en Calpe.
ZARAGOZA, Roque. Nacido el 14 de Abril de 1856 en Calpe. Nat: Diciembre de 1907. (4228-1819).

APORTACIONES DE LECTORES
Recibida de Jean Luis Huertas. 16/4/2008
MARTÍ PERLES Fernando (°ca 1806 en Calpe + 3/04/1874 St Denis Du Sig Orania), casado con BORJA, Geronima (°ca 1815 en Altea + 6/05/1898 St Denis Du Sig) y sus hijos:
MARTÍ BORJA Miguel(°ca1836 Calpe)
MARTÍ BORJA Maria Rosa (°10/12/1841 Calpe)
MARTÍ BORJA Isabel (°3/02/1839 Calpe 3ª Abuela)

José Luis Luri Prieto

La Hostelería Calpina Tras la Guerra Civil

La Hostelería Calpina Tras la Guerra Civil

“...Calpe sin colonia de veraneantes regocijados y orfeónicos. ¡Gracias a Dios, sin turismo!...El veraneante que se aburre apetece el grupo; se origina la colonia; querencia inflamada de los lugares; prurito de mejorarlos. El campo se trueca en arrabal y patio, en un número de programas de festejos estivales. Si además hubiera ruinas, más o menos gloriosas, el excursionista aconsejará el derribo, el aprovechamiento o hasta las restauraciones. El excursionista se complace en una parcela de campo a costa del paisaje...”.
GABRIEL MIRÓ. Calpe.
Excursionismo. “Años y Leguas”. 1927.

 El Peñón de Ifach en 1920

Desde las primeras décadas de nuestro siglo, la belleza y la luz del entorno calpino habían atraído la atención y la devoción de los pocos y privilegiados viajeros y visitantes que se acercaban a nuestra costa para disfrutar de una jornada de tranquilidad, paseo y gastronomía marinera. Esta escasa afluencia de turistas, que raramente pernoctaban en la villa, promovió la apertura de pequeños negocios donde se ofrecían sencillas comidas para agasajar a los huéspedes, con buen vino y un exquisito pescado, en un ambiente familiar y acogedor.
Terminada nuestra Guerra Civil la Comisaría General de Abastecimientos y Transportes, a través de diferentes circulares, interviene en las normas que deben de regir el régimen de comidas de los establecimientos hosteleros. La delegación sindical local queda responsabilizada  del fiel cumplimiento de una reglamentación restrictiva, dadas la difícil situación de avituallamiento, y la necesidad de establecer un control de precios y servicios por parte del aparato burocrático del nuevo sistema político.
La Comisaría prohíbe la ostentación en escaparates de alimentos que, por su presentación, pueda suponer un “alarde de abundancia”; o el asado, freiduría y cocido de los mismos ante los “ojos del público de la calle”. Los platos que contengan carne quedan restringidos a uno o dos días por semana, dependiendo que existan, en la segunda jornada, sobras del primero. Queda también prohibido el servicio de platos o tapas de “pájaros”,  mantequilla, y el consumo de huevos se restringe a uno por persona y día. 

El Hotel Adlon de Ernesto de Quesada en 1960

Se suprimen las cartas en los establecimientos en que se sirvan comidas, sustituyéndolas por un menú que consistirá en dos platos, con cuatro especialidades a elegir, y un postre. La normativa incide en la calidad de los platos, y con referencia a los artículos de lujo, determina que se podrán ofrecer si éstos no alteran los precios. El pan queda racionado.
Las minutas contemplan unos precios máximos, que oscilan desde las 38 pesetas en los establecimientos de lujo, hasta las 8, en restaurantes económicos, figones y bodegones. Si el cliente se contenta con un solo plato, abonará el 60% de la tarifa. La taza de café se sirve con un único terrón de azúcar que no sobrepasa los 5 gramos.
Los bocadillos, fritos y guisos, quedan terminantemente prohibidos, lo que a buen seguro afectaría a los establecimientos que careciesen de espacio para comedor. Muy probablemente, esta orden sería ignorada en los bares, donde pequeñas tapas serían fáciles de obtener.
En estos años de dificultad y privación los pocos establecimientos calpinos afectados por las directrices superiores son la Fonda Querol, la Posada de Benitet, el Parador de Ifach, el Bar Buenas Sombra, el Bar Baydal, la Venta la Chata y la Posada del “Violí”. A los efectos, los propietarios realizan declaraciones firmadas de las condiciones de explotación del negocio, haciendo constancia de los servicios que ofrece, precios y condiciones.

 El Ifach Palace Hotel en la ladera del Peñón

La Fonda Querol, situada en la calle del Mar, es regentada por Joaquina Pastor Roselló, quien la dirige auxiliada por una empleada. La capacidad es de cinco habitaciones, y el precio de pernocta oscila entre las 8 y las 5 pesetas. Ofrece un menú con un precio por cubierto de 8 pesetas, en un comedor para 20 plazas. La media diaria de comidas servidas durante una jornada asciende a 6, incluyendo los desayunos, almuerzos y cenas. Cuenta en estos años con 16 clientes habituales. De pequeñas dimensiones, famosa por su bella terraza abierta a las vistas de la bahía, fue inaugurada en los últimos años del siglo XIX por el arriero, suministrador de petróleo para la población, Antonio Querol Boronat (1864), casado con Joaquina Pastor, quienes comenzaron a explotar el negocio como Casino. En la época era el establecimiento local que ofrecía comidas para celebraciones especiales. Así, en Marzo de 1903, acoge la visita del diputado liberal, don Baldomero Vega de Seoane, huésped del alcalde don Felipe Jorro, en su periplo por la comarca. Viuda y sin prole, la tía “Xoxima”, mantuvo la fonda abierta hasta su vejez. Durante muchos años contó con clientes de sobresaliente trayectoria en el mundo de las artes y las letras.
La Posada de Benitet, localizada en la calle José Antonio, es propiedad de José Bertomeu Avargues “Benitet”, y cuenta con tres empleados. El número de habitaciones asciende a 5, con 10 plazas de comedor. Los precios, habitación-noche, varía entre las 30 y las 20 pesetas. El comedor ofrece comidas por 12 pesetas el menú, a una media de seis comensales diarios durante los distintos servicios. La finca donde se ubicaba, antiguamente con el número 9 de la calle Calvario, era una de las casas más amplias del pueblo, y  había sido adquirida por el dueño por herencia de su padre, el que fuera alguacil de Calpe, José Bertomeu Oriola. Reconvertida en hospedería, era explotada por “Benitet” que al mismo tiempo ejercía su profesión de carnicero. La posada debió ser inaugurada sobre los años treinta del pasado siglo, pocos años después del regreso de José Bertomeu de Norteamérica, tras una breve estancia en búsqueda de trabajo.

Parador de Ifach construido en 1934

El Parador de Ifach encabeza el sector hostelero calpino con sus modernas instalaciones y su magnífica posición junto al mar. Incluido en la clase de Hotel-restorán, cuenta con una capacidad de 29 habitaciones y 100 plazas de comedor. Es regentado por la sociedad de Manuel Giner Ivars y Antonio García Sapena que emplean a 13 trabajadores. Los precios de las habitaciones oscilan entre las 60 y las 35 pesetas por noche, y el precio del cubierto es de 15 pesetas. Diariamente comen unos 65 clientes, de los 200 habituales, en los distintos horarios de comedor. Se encuentra el establecimiento afectado por la reglamentación de banquetes, que prohíbe el servicio que no se ajuste a las condiciones expuestas en cuanto a menú y precios.
El Parador de Ifach marca un hito en la historia de la hostelería provincial, y su tradición se mantiene intacta hasta nuestros días. En Mayo de 1935 queda inaugurado con doce habitaciones, tras edificarse sobre tierras del labrador Juan Ronda “Babós”, quien había segregado y vendido el solar a la sociedad pocos años antes. Es innumerable la nómina de personalidades que fueron clientes del hotel durante décadas, atraídos por el bellísimo entorno y el tipismo de la tierra y sus gentes. Su nivel de precios y ambiente selecto mantenía a los vecinos de la localidad alejados de sus servicios y dependencias.
Años más tarde se deshace la sociedad entra García y Giner. El segundo se dedica a la gestión de la popular Venta la Chata, propiedad de su esposa, Francisca Cabrera Bañuls, y  el primero adquiere la titularidad total del hotel.
En Febrero de 1952, Antonio García Sapena, ante la buena marcha del negocio y, ya experimentado en la industria hostelera, compra el Hotel Miramar, en las inmediaciones del Parador. El vendedor, Andrés Bertomeu Ivars, recibe la cantidad de quinientas ochenta mil pesetas, de las cuales ciento cincuenta mil corresponden al mobiliario. El hotel se encuentra enclavado en un solar de 830 m2 y cuenta con una superficie construida de 2.500 m2.

El Hotel Hipocampos en la playa de la Fosa

El Bar Buena Sombra, situado en las inmediaciones del Peñón de Ifach, se encuentra calificado como fonda-restorán. Propiedad de Miguel Maurí Escoda, “Miguel del Tercio”, emplea a tres mujeres en el establecimiento. En la época ofrece comidas, en una zona de comedor de 40 personas, y el precio de cubierto es de 10 pesetas.
En las proximidades del bar, Miguel ofrece acomodo en 18 habitaciones, con unos precios que oscilan entre 30 y 20 pesetas la noche. El Buena Sombra realiza unos quince servicios diarios. Baydal, en el puerto de Calpe, sirve algunas comidas en forma de tapas, pero por sus reducidas dimensiones no cuenta con servicio de comedor. El propietario, a efectos de aprovisionamiento de café y azúcar, declara servir diariamente 25 cafés solos, 10 con leche y cinco vasos de leche.


A partir de los años 50, son distintos los industriales, mayormente de origen foráneo, que abren nuevos establecimientos en nuestra localidad, Hotel Hipocampos, Las Salinas, animados por la mejora de la economía nacional y las nuevas perspectivas que ofrece el turismo vacacional. Quizá el proyecto más ambicioso, sin duda, es el promovido por el valenciano Don José Más Capó, en las faldas del Peñón de Ifach, establecimiento que finalmente no llegó a ver la luz. Adquirido el paraje a los anteriores propietarios, la familia París, por un millón seiscientas mil pesetas, el nuevo dueño levanta una enorme estructura de hormigón que contendrá las dependencias del futuro “Gran Hotel Peñón”, para lo que acude a financiación privada.
El establecimiento cuenta con una superficie a edificar de 5.837 m2, distribuidos en sótanos, planta baja y tres alturas. El número de habitaciones asciende a 95, diseñadas para albergar a 190 huéspedes. El complejo se proyecta equipado con salones, salas, pistas de baile, piscinas y otros servicios propios de un hotel de lujo. Las dificultades económicas del promotor abortan la iniciativa, y queda, durante décadas, como parte de la estampa de la Roca, la poco agradable presencia del esqueleto de hormigón, hasta su voladura controlada a finales de los años 80.

José Luis Luri Prieto